¿Qué se entiende por Perspectiva de Género?

Ninguna persona sensata se opone a la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Todos estamos en contra de los abusos, el trato injusto y los estereotipos que humillen a la mujer. De hecho, el gobierno de Puerto Rico ha introducido leyes para garantizar la igualdad de las mujeres. A través de su uso efectivo, se ha logrado un aumento en el número de mujeres en las universidades, en la fuerza laboral y en puestos altos en el gobierno, entre muchos otros.

No se objeta la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, al contrario se persigue como un fin justo y necesario. Sin embargo, se objeta la Perspectiva de Género (PG), puesto que es una ideología cuyo fin NO es lograr la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres sino más bien destruir la sexualidad humana y la familia biológica.

La declaración “La PG destruye la sexualidad y la familia biológica” se fundamenta en que ella es el resultado de la influencia de ideologías radicales en el movimiento de derechos iguales para las mujeres. Estas ideologías radicales consideran a la mujer como el prototipo de una “clase oprimida” y que el matrimonio y el “heterosexualismo obligatorio” son herramientas de opresión. Además, sostienen que la médula de la opresión de la mujer es la maternidad y la crianza de los hijos. Porque a través de estos roles, los hijos crecen viendo a la humanidad dividida en dos clases diferentes y desiguales. De manera que el movimiento de derechos iguales para las mujeres se convirtió en un pretexto para destruir la familia tradicional así como para eliminar los sexos. Para la PG estos objetivos son más importantes que proteger los intereses verdaderos de las mujeres y de la sociedad. La PG es un caballo de Troya moderno cuyo fin es destruir los sexos y la familia.

Pero, ¿cómo logra su propósito la PG? Por hacerlo, la PG tiene que eliminar las clases sexuales (hombre, mujer) que son condicionadas por diferencias biológicas entre el hombre y la mujer. Lo logra creando una versión diferente del concepto género. Para el 1950, el término “género” estaba asociado a las formas: masculino, femenino y neutro. En este tiempo, John Money (Hopkins University in Baltimore) comenzó a usar el término en un contexto diferente, introduciendo “identidad de género” para definir si una persona se siente como hombre o mujer. Él pensaba que la identidad de género dependía de la forma en que se criaba el niño. Kate Millet en su libro “Políticas Sexuales” (1969) escribió “no hay diferencia entre los sexos al momento de nacer. La personalidad psicosexual es algo que se aprende después del nacimiento.” De esta manera se introdujo en los movimientos feministas la idea del género como un fenómeno social construido.

Según la PG el sexo se conceptualiza “como una categoría social” que corresponde al deseo de cada individuo. Según este enfoque el ser hombre o mujer es un mero asunto personal y de preferencia. De modo que la PG desnaturaliza las diferencias sexuales para legitimar cualquier orientación sexual. La piedra angular de la PG es que nuestra identidad sexual no viene de la naturaleza sino de la cultura, y se puede decir que es nuestra invención (o fantasía). Por tanto, según la PG la identidad sexual es completamente elástica y se puede formar en un proceso educativo. De este modo se abre la puerta a un rango de posibles “identidades sexuales” formadas culturalmente y como resultado de acuerdos. Para explicar y justificar otros comportamientos sexuales diferentes al heterosexual, la PG afirma que el género define el sexo.

Sin embargo, la evidencia disponible es totalmente contraria a las declaraciones básicas de la PG. Los investigadores prenatales han mostrado que antes del nacimiento el cerebro de los niños es diferente al de las niñas, y que esto influye en la percepción de movimientos, colores y formas. Por ejemplo, esto causa que haya “preparación biológica” de los niños para usar juguetes para niños, lo mismo para las niñas. Las mujeres, comenzando en el vientre de la madre, son equipadas con una sensibilidad especial hacia otras personas, sensibilidad que es necesaria para realizar el rol de madre. La PG ignora toda esta investigación pues quieren ver a la mujer como una fuerza laboral y a los niños en los centros de cuidado. Además, el sentido común dice que la persona es hombre o mujer de acuerdo con su constitución biológica que, implicado cierto tipo de educación, es la base de la sicología específica. Es obvio que la diferencia entre los roles de los hombres y las mujeres es la consecuencia de sus diferencias biológicas. Un hombre no puede estar embarazado, no puede amamantar, etcétera. Lo anterior se resume diciendo que el sexo define el género (masculino o femenino) y NO que el género (definido como identidad) define el sexo como sostienen los seguidores de la PG.

La PG hizo que la prioridad del movimiento feminista dejara de ser una lucha contra las políticas que discriminan contra la mujer y pasara a ser una lucha contra las ideas que mostraban las diferencias entre hombres y mujeres y que enfatizaban el rol fundamental de la mujer en la educación y la crianza. Además, este cambio hace que la PG esté a favor de nuevas definiciones del matrimonio y a la introducción de una gama amplia de identidades sexuales, todas ellas aceptables.

Esta es la razón por la cual un grupo inmenso de puertorriqueños se opone a la Perspectiva de Género aunque defiende con uñas y dientes la equidad entre los hombres y las mujeres. Es que estamos claros de que nos quieren vender gato por liebre. En esta propuesta de Perspectiva de Género (Carta Circular 19, 2014-2015) nada es como parece ser. Cuidado con el caballo de Troya llamado “Perspectiva de Género”, su objetivo NO es la igualdad de derechos sino más bien la destrucción de la sexualidad humana y de la familia. ¡Despierta boricua!

Nos quieren callar…

Dr. César A. Vázquez Muñiz
portavoz Puerto Rico por la Familia, 13 de octubre de 2014
787-366-1465

Resulta que ahora somos culpables no solo por las tragedias que han ocurrido en la historia, sino también por la situación caótica actual de Puerto Rico. Primero se comparó nuestro pensamiento con el de los miembros del Estado Islámico. Esta es una comparación odiosa que insulta por el mero hecho de hacerla. Se implica de esta manera que el pensamiento de los que han manifestado rechazo a la medida presentada por el Senador Pereira y los representantes que le han votado en contra tienen el mismo pensamiento criminal del Estado Islámico. Con estas declaraciones el Senador Pereira manifiesta su sentido de superioridad intelectual y moral sobre aquellos que discrepan de él. Ni el señor Gobernador ni el Presidente del Senado se han distanciado públicamente de estas declaraciones. Asumimos que ambos están de acuerdo con ellas. El que calla otorga. Que conste, no se han hecho objeciones de índole religioso a estas medidas, sino de índole científico, social y existencial. Si el senador conoce alguna objeción religiosa, que la cite.

Ahora Benjamín Torres Gotay, en “La razón y las vísceras”, ENDI 12 de octubre 2014, establece que siguen habiendo víctimas fatales de violencia doméstica porque los religiosos se oponen a la enseñanza de que el hombre y la mujer son iguales. A ese milagroso instrumento salvífico él le llama “enseñanza de perspectiva de género”. Luego basa sus alegaciones en que la Biblia establece una jerarquía en el matrimonio para el hombre y la mujer. Es interesante que no menciona, que en el mismo pasaje al que hace referencia, se le ordena al hombre que ame a su mujer como Cristo amó a la iglesia y se sacrificó por ella. La realidad es que muchas mujeres han dejado de ser víctimas de violencia doméstica cuando sus esposos se convirtieron al Evangelio. Como hizo Pereira comparándonos con el Estado Islámico, ahora Torres Gotay nos hace culpables intelectuales de las fatalidades por violencia doméstica.

Después habla de las sociedades de avanzada que han aceptado el matrimonio homosexual. Ahora es de avanzada aceptar como correcta una conducta contraria a la naturaleza como el acto homosexual. Sin hablar de todas las consecuencias perjudiciales a la salud de la conducta homosexual. Al señor Torres Gotay se le olvida que el mismo cuerpo nos dice cuál es el funcionamiento sexual correcto. El argumento contra el matrimonio homosexual fundamentalmente es biológico, no teológico. Ha sido una verdad no cuestionada a través de la historia de que el matrimonio solo puede ser entre el hombre y la mujer. Así piensa la mayoría de los puertorriqueños, no porque vayan a la iglesia, sino porque el cuerpo se lo dice. La Biblia reafirma lo que está establecido en la naturaleza. Los puertorriqueños saben “que los que practican tales cosas no heredarán el reino de los cielos”.

Para terminar su alegato habla de la marihuana qué fue el tema que propició las manifestaciones del señor Pereira. Como Pereira su alegato es que las objeciones son de origen religioso. No menciona que varios psiquiatras con experiencia en adicciones, el Senado Médico, y la sección de Psiquiatría de Adicciones del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico hicieron sendas ponencias oponiéndose a la legislación sobre la marihuana. La marihuana es adictiva y el hacerla más disponible empeorará el principal problema de salud nuestro que es la salud mental y pondrá en peligro nuestro mayor activo que son nuestros niños y jóvenes. Tampoco menciona la experiencia de los Hogares Crea donde la mayoría de los usuarios de heroína y cocaína que han estado en su institución empezaron usando marihuana.

Pero lo peor de todo no es su posición particular sobre estos temas, sobre los que podemos diferir. Lo peor es que pretenda que la Iglesia como institución no pueda opinar sobre los asuntos que afectan a nuestro pueblo. Lo peor es que pretenda que las convicciones religiosas sea tan solo una actividad privada que no tenga repercusiones en la vida pública y esto en una sociedad donde la gente fotografía y anuncia en público sus intimidades. Lo peor es que proponga que solo aquellos que tienen una moral secular, materialista o atea sean los únicos que puedan participar en el debate publico o que puedan influenciar en las leyes que nos afectan como sociedad. Como si él se desvistiese de su moral a la hora de tomar decisiones. Una moral que no hace diferencia en mis acciones no es moral. Torres Gotay pretende que la mayoría de los puertorriqueños, cuya moral viene acompañada por una visión transcendental de la vida, nos callemos la boca. Nos quieren convertir en una minoría marginada e irrelevante. Sólo él y sus similares, como déspotas ilustrados, pueden determinar quiénes tienen derecho a expresarse. Cualquier semejanza con el totalitarismo no es coincidencia. Recordemos que la libertad religiosa ha sido la expresión concreta de la libertad de conciencia a través de la historia. Jesús le dijo a los fariseos “si estos callan, las piedras hablarían”.

No nos callarán.

El suicidio de un pueblo: LA SALUD MENTAL DE PUERTO RICO

por: Dr. Cesar Vázquez Muñíz,

Portavoz Puerto Rico Por La Familia

Tenemos un problema serio de salud mental, con alrededor de 1 millón de puertorriqueños afectados. Cerca de la mitad de estos tienen un problema de abuso de substancias, la mayoría con el alcohol. Sobre 100 mil tienen problemas de abuso de drogas ilegales. Alrededor de la mitad de estos abusan de la marihuana. En la encuesta de ASSMCA 2010 al 2012 cerca de un veinte por ciento de nuestros jóvenes de escuela superior estaban usando marihuana. Se sabe que uno de cada cinco va a quedar adicto. La marihuana está asociada a múltiples problemas pero en particular causa empobrecimiento en la capacidad de aprender de los jóvenes y disminuye la probabilidad de que puedan tener un empleo estable en su futuro.

Esta realidad trágica afecta todas las familias de nuestra tierra. Y no hemos hablado de las decenas de miles de jóvenes que han muerto en la flor de su juventud a manos del crimen asociado al tráfico de drogas. Somos un pueblo en luto que llora a los que se fueron y también llora a los que están muertos en vida. Demasiados padres se acuestan con el temor de que los despierten de madrugada para identificar el cuerpo de su hijo.

La respuesta de la legislatura ha sido legalizar hasta media onza de marihuana, cerca de 30 cigarrillos. La excusa es que nadie debe ir preso por uno o dos cigarrillos de marihuana. No importa que ni el Departamento de Justicia, los Tribunales o el Departamento de Corrección no hallan podido ofrecer una cifra real del problema. El caso emblemático de la joven de Vieques se utilizó para manipular el ay bendito del pueblo. Sin importar que la acusación original era por posesión para distribuir, no posesión simple. A pesar de que era su tercer caso, el fiscal rebajó el cargo a posesión simple y le ofrecieron un desvío a través de un programa de rehabilitación. Ella se negó y pidió que la encarcelaran. Aunque el delito implicaba tres años de cárcel, el juez la condenó al dos años solamente. Estando en la cárcel fue agredida por otra mujer, quien solicitaba sus favores sexuales, sin que el estado la protegiera. Después de agredida la mantuvieron tres días en la enfermería de la institución correccional hasta que su condición clínica se deterioró y la llevaron al hospital donde murió. El estado no le proveyó el cuidado apropiado para su condición. Supongo que los que pretendieron utilizar este caso para justificar la necesidad de que se aprobara el proyecto 517 desconocían estos detalles, en cuyo caso pecaron de ineptos e irresponsables. Por otro lado, si sabían la verdad le mintieron descaradamente al pueblo de Puerto Rico.

El otro esfuerzo legislativo para lavarle la cara a la marihuana y convertirla a su vez en una fuente de ingreso para el gobierno, es el proyecto de la cámara 1362. Se pretendía liberalizar su uso basándose en unas supuestas propiedades terapéuticas y en unas necesidades urgentes por parte de pacientes. Otra vez el ay bendito. Como repitió un programa reciente de televisión. Como alegó el señor gobernador recientemente. Sin importar que el finado Dr. Carlos Cabán, psiquiatra renombrado, le llamara “droga devastadora”. Sin importar que el Colegio de Médicos y Cirujanos se pronunciara en contra. Cito “el Senado Médico se opone a la aprobación de medidas legislativas que legalicen el uso de sustancias no aprobadas por la FDA Como medicamentos, Incluyendo, a la marihuana fumada.” No les importó que los Hogares Crea afirmaran que casi todos los que han recibido sus servicios de rehabilitación empezaron fumando marihuana. Cheo Feliciano se sumó a la voz de los Hogares Crea, donde se rehabilitó. Obvian que el ingrediente activo de la marihuana, el THC, está disponible en tabletas. Se llama Marinol o Cesamet, ambos disponibles en Puerto Rico. Ignoran que el cannabidiol en combinación con el THC fue aprobado por la FDA para pacientes de esclerosis múltiples y otros tipos de neuropatía. Ya hay un estudio corriendo para el manejo de epilepsia y dicho medicamento está disponible para uso compasivo para pacientes que así lo ameriten incluyendo niños.

¿Qué es lo que realmente quieren? ¿Viajar… o el dinero que dejen los que quieren viajar? ¿Qué nos suicidemos como pueblo?

Tenemos problemas serios como sociedad. Las medidas presentadas de ser aprobadas empeorarían nuestra salud mental. Las víctimas serían en su mayoría nuestros jóvenes. Los padres puertorriqueños nos oponemos a la legalización de la marihuana, ya sea en el ámbito penal o con el subterfugio de la medicalización. La mejor manera de enfrentar la vida es con los pies firmes sobre la realidad. Los que quieran viajar… ¡que se monten en un avión! ¡NO A LA MARIHUANA!

marihuana

La transexualidad

Dr. César A. Vázquez Muñiz

portavoz Puerto Rico por la Familia 787-366-1465

Somos seres sexuales desde que comenzamos a existir. Cuando se unieron el óvulo y el espermatozoide que nos dieron origen, en ese momento se definió el fundamento  básico de nuestra sexualidad que es el genético. Si fuimos concebidos como varones ese material genético estimuló la secreción de testosterona la cual organizó nuestro sistema genitourinario para que se desarrollara como masculino. Esa misma hormona, la testosterona, afectó también la organización de nuestro cerebro. En ausencia de testosterona o si esta no puede ejercer su efecto, la criatura se va a desarrollar como hembra.  Cuando una criatura nace no se le asigna un sexo de manera caprichosa. El sexo no es sino la descripción de la genitalia con la que nace. Los varones nacen con un pene y las hembras con vagina. No se necesitan estudios universitarios para hacer esto. Se ha venido haciendo desde tiempos inmemoriales. Esto no es cultura, es biología. Lo anteriormente descrito nos reafirma en la idea de que la sexualidad primariamente es una característica del cuerpo, de lo físico. A todo lo anterior se le añade una dimensión subjetiva,  que pudiéramos catalogar como emocional y otra dimensión colectiva, que podemos llamar social. En la niñez definimos nuestra identidad sexual siendo influenciados por el entorno inmediato, entiéndase  el hogar y la familia. Con el pasar de los años empezamos a recibir otras influencias que afectarán la visión que tengamos de nosotros mismos como seres sexuales. Cuando llegamos a la pubertad entonces empezamos a sentir eso que llamamos atracción sexual o erótica hacia el sexo opuesto. Esto es lo normal. Aunque de manera somera, esta es la historia de la mayoría de las personas en todas las culturas a través de las edades.

Para algunos esta historia está alterada. Emocionalmente se sienten del sexo opuesto a su sexo biológico. A esta persona se le denomina como transgénero. Debe ser conflictivo y trágico sentir que tenemos el cuerpo equivocado. ¿Por qué ocurre esto? No hay una respuesta definitiva o de consenso científico que vaya más allá de consideraciones puramente ideológicas. Pueden haber múltiples factores de los cuales probablemente el más importante es la influencia de los padres o del entorno inmediato del niño. Repito que debe ser desgarrador vivir con este conflicto y lo primero que merecen aquellos que sufren esta agonía diaria es nuestra compasión. Sin embargo nuestra respuesta posterior a esta tragedia existencial depende de cómo veamos esta realidad. Sentirnos de un sexo diferente al de nuestro cuerpo ¿es un desarrollo saludable emocionalmente o por otro lado es un proceso de distorsión o confusión respecto a nuestra identidad sexual? Si el sexo es una característica del cuerpo, de lo físico, ¿podemos postular una sexualidad del alma desvinculada del cuerpo?

Si alguien es blanco y dice ser negro, ¿qué diríamos de esta persona? “Que está fuera de la realidad” sería la respuesta de muchos. Otros dirían, “que se mire en el espejo”. Dudaríamos de su cordura. Si yo alego que soy francés y que nací en París cuando en realidad nací en Puerto Rico, ¿qué dirían de mí? Aparte de negar mi patria, ¿cambiaría mi realidad el cambiar el certificado de nacimiento? ¿Puedo cambiar el día en que nací, la hora, el peso al nacer, la condición general con la que nací mejor conocida como Apgar y el nombre del hombre y la mujer que me dieron la vida meramente porque no estoy de acuerdo con esa información? Podría alegar que alguien se equivocó, pero tengo que demostrarlo. No basta el capricho personal o el cambio posterior en mis circunstancias personales.

Negar la sexualidad de nuestro cuerpo es estar confundidos respecto a nuestra identidad sexual. Alterar la forma de nuestro cuerpo para asemejarnos al sexo contrario, el llamado transexualismo, es mutilarnos a nosotros mismos. De todas formas no podemos cambiar la realidad de que cada célula de nuestro cuerpo ya tiene un sexo definido al nacer. Lo peor de todo es que aunque parezcamos ser del sexo opuesto al que nacimos, todavía caminaremos por la vida con una confusión de espíritu que no se resuelve por una mera cirugía estética. Un estudio reciente en Suecia  demostró en aquellos que se habían realizado una cirugía de cambio de sexo una mortalidad general aumentada y particularmente en las muertes por  suicidio. El suicidio fue 19 veces mayor en ellos que en el grupo control. Este grupo también tuvo riesgo aumentado para intentos suicidas y para hospitalizaciones psiquiátricas al compararse con el grupo control. Los autores concluyen que la cirugía de reasignación de sexo “ puede que no sea suficiente como tratamiento para el transexualismo” (traducción personal)1. Dentro de la libertad personal pueden operarse si así lo deciden. Pero como sociedad no tenemos que darlo por correcto ni mucho menos hacernos cómplices de la mentira legalizada que es alterar el certificado de nacimiento. Cambiar un documento histórico porque no nos conviene la verdad que relata es el comportamiento típico de las dictaduras. ¿Hasta dónde vamos a llegar para satisfacer los caprichos de los individuos y afirmar sus decisiones de vida, por bizarras que sean?

Debemos respetar a las personas transgénero y a los transexuales sin que esto implique aprobación a su estilo de vida. No tienen por qué ser objeto de violencia. Tenemos que garantizarles los mismos derechos que al resto de la población. Eso incluye el derecho a trabajar legítimamente. Pero no pueden exigir derechos especiales por su conflicto de identidad sexual. Es innegable que su conducta los pone en una posición de vulnerabilidad, un callejón sin salida, que va más allá del ámbito legal. Sin embargo, el precio de la comprensión y la compasión ante esta realidad no pueden ser la complicidad y la mentira. La única oportunidad, como individuos o como pueblo, de tener éxito ante los retos de la vida es enfrentando la realidad con valentía. La verdad es la correcta comprensión de esa realidad.

1. Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassigment Surgery: Cohort Study in Sweden; C Dhejne et al, February 2011, www.plosone.org

Equidad de género

Dr. César A. Vázquez Muñiz
portavoz Puerto Rico por la Familia, 787-366 -1465

Puerto Rico por la Familia está de acuerdo con el propósito de la ley 108 del 2006. Creemos que el hombre y la mujer son iguales en dignidad, y deben ser iguales ante el derecho y ante las oportunidades que la vida brinda. Esto es un asunto de justicia fundamental en una sociedad. Estamos de acuerdo en que se analicen y se cambien aquellas estructuras o procesos que permitan o promuevan la desigualdad entre el hombre la mujer. Queremos recalcar que equidad de género es un fin loable para nuestra sociedad pero perspectiva de género es una ideología que siembra confusión en los niños respecto a su identidad sexual. De hecho la ley 108 de lo que habla es de enseñar equidad de género para erradicar en última instancia la violencia doméstica. Y repito con esto estamos de acuerdo. Rechazamos el término de fundamentalistas pues esto es un lenguaje derogatorio que etiqueta a un grupo de personas por su posición moral particular. Por un lado se habla de respeto pero por otro lado se utiliza lenguaje que es irrespetuoso.

Le comunicamos al señor Secretario de Educación y a la Procuradora de las Mujeres que en lo personal y como organización estamos dispuestos a participar en la creación del currículo y le solicitamos nos permita ver el mismo antes de ser implementado. Se supone que todo se haya a la luz del día y con transparencia. Queremos recordarle a ambos que la mayoría de las mujeres en Puerto Rico pertenecen a la iglesia. ¡Tenemos un compromiso con todos… y todas!