José: Parte IV – Emperador del mundo conocido

Alrededor de trece años después de sus sueños, la profecía comienza a cumplirse.

Gen 41:51-52 Y al primogénito José le puso el nombre de Manasés, porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre. Y al segundo le puso el nombre de Efraín, porque dijo: Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.

Antes de que José cumpliera sus 37 años le nacen dos hijos de su esposa, hija del sacerdote On. Estos hijos nacen durante los siete años de abundancia. Manasés que significa Dios me ha hecho olvidar todo lo que trabajado hasta este momento y Efraín que significa Dios me ha prosperado en la tierra donde he sido probado como el oro, la tierra de la aflicción.

Gen 42:3-4 Entonces diez hermanos de José descendieron para comprar grano en Egipto. Pero a Benjamín, hermano de José, Jacob no lo envió con sus hermanos, porque dijo: No sea que le suceda algo malo.

Todavía Jacob recuerda con claridad lo que le sucedió a su hijo José y no quiere que le pase a Benjamín – quien es ahora el preferido.

Gen 42:6-8 Y llegaron los hermanos de José y se postraron ante él rostro en tierra. Cuando José vio a sus hermanos, los reconoció, pero fingió no conocerlos y les habló duramente. Y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Y ellos dijeron: De la tierra de Canaán para comprar alimentos. José había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido.

Se cumple el primer sueño de José. El reconoce a sus hermanos y ellos no lo reconocen a él. Finge no conocerlos y los trata bruscamente. No reconocen a José puesto que el ha experimentado una transformación física en términos de su aspecto físico y vestimenta. José los reconoce porque ellos siguen usando la misma vestimenta e inmediatamente se da cuenta que Benjamín su hermano menor no está con ellos.

Gen 42:9 José se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: Sois espías; habéis venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra.

José recuerda los sueños que había tenido y todo lo que atravesó con ellos. Tiene una gran agudeza mental y de inmediato se da cuenta que tiene que crear una situación de conflicto para poder tener tiempo con ellos e indagar acerca del estado de su Padre y de su hermano menor. Los acusa de espías que habían venido para ver los puntos débiles del imperio.

Gen 42:13 Más ellos dijeron: Tus siervos son doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Canaán; y he aquí, el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe.

Cuando José los rodea con sus argumentos, le confiesan que hay un hermano que está con su padre: esto es, Jacob está vivo y junto a él está Benjamín. Además le dicen que están en la tierra de Canaán y que su otro hermano, José mismo, está muerto. ¿Qué gran sorpresa, están hablando con él?

Gen 42:15,19 En esto seréis probados; por vida de Faraón que no saldréis de este lugar a menos que vuestro hermano menor venga aquí. si sois hombres honrados, que uno de vuestros hermanos quede encarcelado en vuestra prisión; y el resto de vosotros, id, llevad grano para el hambre de vuestras casas;

No saldrán de Egipto hasta que su hermano menor venga a este lugar. Luego cambia de opinión y dice que solo uno de ellos se quede y que los demás regresen a llevar al alimento y a buscar a Benjamín.

Gen 42:21 Entonces se dijeron el uno al otro: Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

Ellos mismo reconocen que están profundamente angustiados, acusados de espías, lo que es preámbulo de muerte. Viene entonces a su memoria la angustia de José cuando les rogaba que no lo mataran y luego que no lo vendieran; y como ellos no le hicieron caso. Por tanto llegan a la conclusión de que son culpables y están cosechando lo que sembraron.

Gen 42:22 Y Rubén les respondió, diciendo: ¿No os dije yo: “No pequéis contra el muchacho” y no me escuchasteis? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre.

En esta parte se hace claro que Rubén intercedió por José pero ellos no le escucharon. De modo que ahora es tiempo de pagar la deuda.

Gen 42:24 Y se apartó José de su lado y lloró. Y cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Simeón, y lo ató a la vista de sus hermanos.

José sabiamente había colocado un interprete para que pensaran que el no sabía hebreo. Sin embargo, el entendía lo que ellos estaban diciendo. Al escucharlos relatar su maldad, José se entristece, se aparta de ellos y llora. Luego regresa y en presencia de ellos ata a Simeón, indicando que está decidido a retenerlo hasta que ellos traigan a Benjamín.

Gen 42:28 Entonces dijo a sus hermanos: Me ha sido devuelto mi dinero, y he aquí, está en mi costal. Y se les sobresaltó el corazón, y temblando se decían el uno al otro: ¿Qué es esto que Dios nos ha hecho?

Al ver que tenían el dinero que costaba el grano que le habían dado, les dio gran temor y temblando decían: ¿En qué problema nos ha metido Dios?

Gen 42:36 Y su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos; José ya no existe, y Simeón ya no existe, y os queréis llevar a Benjamín; todas estas cosas son contra mí.

Jacob tiene miedo y dice: me quitaron a José, luego a Simeón y ahora se quieren llevar a Benjamín. Jacob comienza a darse cuenta que él es parte del problema cuando dice; todas estas cosas son contra mí. Rubén trató de convencer a Jacob, ofreciendo sus dos hijos, pero Jacob no estuvo de acuerdo con que descendieran a Egipto con Benjamín.

Gen 43:6 Entonces Israel respondió: ¿Por qué me habéis tratado tan mal, informando al hombre que teníais un hermano más?

Cuando se acaba todo el grano, Jacob les pide que desciendan nuevamente, pero Judá le explica que si no llevan a Benjamín, no los van a recibir y le hace una explicación detallada de la razón por la cual esto es así. Jacob les responde que lo han tratado muy mal por decir la verdad de que tenían un hermano menor que estaba en Canaán.

Gen 43:8-9 Y Judá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, para que vivamos y no perezcamos, tanto nosotros como tú y nuestros pequeños. Yo me haré responsable de él; de mi mano lo demandarás. Si yo no te lo vuelvo a traer y lo pongo delante de ti, que lleve yo la culpa para siempre delante de ti;

Judá le dice, envíalo conmigo para que no perezcamos todos de hambre y yo me haré responsable, sino te le traigo lleve yo la culpa para siempre. Rubén ofrece a sus hijos, mientras que Judá se ofrece así mismo.

Gen 43:16 Cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al mayordomo de su casa: Haz entrar a estos hombres a casa, y mata un animal y prepáralo, porque estos hombres comerán conmigo al mediodía.

Los invita a su casa y pide que se les prepare un gran banquete.

Gen 43:18 Y los hombres tenían miedo porque eran llevados a casa de José y dijeron: Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez hemos sido traídos aquí, para tener pretexto contra nosotros y caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos con nuestros asnos.

Los hermanos de José tuvieron miedo, dijeron que esto era parte de un plan donde le habían devuelto dinero para tenerlo como pretexto (se robaron el dinero) y tomarlos como esclavos.

Gen 43:23 Y él dijo: No os preocupéis, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os ha dado ese tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Entonces les sacó a Simeón.

Los hermanos de José se acercaron al siervo de José para convencerlo de que no han hecho nada malo y este les dice que no se preocupen, ni teman, el Dios de Jacob es quien os ha dado ese tesoro. Yo fui el que recibí vuestro dinero para colocarlo en los costales de grano. Que gran alivio para ellos.

Gen 43:29-30 Al alzar él sus ojos y ver a su hermano Benjamín, hijo de su madre, dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor de quien me hablasteis? Y dijo: Dios te imparta su favor, hijo mío. Y José se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido a causa de su hermano y buscó donde llorar; y entró en su aposento y lloró allí.

José era un hombre muy sensible, al ver a su hermano menor se conmovió profundamente y se apartó para llorar sin ser visto. Imagino que estas lágrimas son de profunda alegría, dando gracias al Dios todopoderoso por cuidar a su familia y a su hermano menor Benjamín. Debemos recordar que, en la mente de José, se pudo pasear la idea de la posibilidad de que sus hermanos mayores también arremetieran contra Benjamín.

Gen 43:33 Y los sentaron delante de él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el más joven conforme a su juventud, y los hombres se miraban unos a otros con asombro.

José los sienta a la mesa de mayor a menor edad, les sirve de su propia mesa y la porción del menor es cinco veces mayor que la de los otros, esto lo hace para ir despertando su memoria de sus hermanos.

Gen 44:15 Y José les dijo: ¿Qué acción es esta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo puede ciertamente adivinar?

José teje cuidadosamente otra trampa para sus hermanos, coloca su copa de plata en el saco de Benjamín. A pesar de lo que les sucedió la otra vez no cotejan sus sacos. El siervo coteja todos los sacos desde el mayor hasta el menor y encuentra la copa en el saco de Benjamín, ellos habían acordado que quien tuviera la copa debía morir. Les dieron a beber varias veces de su propio jarabe. Cuando los traen ante José, les dice ¿cómo se atreven a robarme? ¿No saben que yo puedo adivinar? En este caso para mantener su identidad dice que el es quien adivina.

Gen 44:16 Entonces dijo Judá: ¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de tus siervos; he aquí, somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder fue encontrada la copa.

Judá consciente de su rol y de su responsabilidad ante Jacob comienza a interceder por Benjamín y sus hermanos. Lo primero es que reconoce que Dios ha hecho evidente la maldad que ha estado en sus corazones. José ha sido un instrumento de Dios para guiar a sus hermanos a través de un proceso de encuentro con su maldad, reconocimiento de ella y arrepentimiento. José fue un instrumento poderoso en las manos de Dios.

Gen 44:20, 22 Y respondimos a mi señor: “Tenemos un padre ya anciano y un hermano pequeño, hijo de su vejez. Y su hermano ha muerto, así que sólo queda él de los hijos de su madre, y su padre lo ama.” Y nosotros respondimos a mi señor: “El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría.”

Judá relata con cuidado la situación de su padre; la esposa que el amaba tuvo dos hijos, cuando el estaba viejo, y uno de ellos ya está muerto y el más pequeño que queda, el lo ama mucho, si se aparta de su padre morirá. En el verso 40 Judá dice “la vida de nuestro padre está atada a la del joven”. Judá prosigue hablando con el corazón y termina diciendo tómame a mi en su lugar. ¿Cómo subiré a casa sin Benjamín sabiendo que esta será la muerte de mi padre?

Gen 45:1 José no pudo ya contenerse delante de todos los que estaban junto a él, y exclamó: Haced salir a todos de mi lado. Y no había nadie con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos.

El clamor de Judá fue tan genuino y de corazón que José no pudo fingir más. Sus palabras estaban cargadas de sinceridad y su corazón estaba triste, contra esta actitud no hay muralla que se sostenga. José colapsa y pide a todos que salgan para darse a conocer a sus hermanos.

Gen 45:3 José dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él.

Cuando los hermanos oyeron que el segundo después de Faraón era su hermano José se sorprendieron tanto que no podían ni siquiera contestarle.

Gen 45:5,8 Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios; y El me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Debemos recordar que Judá fue el de la idea de venderlo a los madianitas.

José les pide que no estén tristes, ni se molesten por haberlo vendido a Egipto. José no tiene resentimiento alguno, no solo ha olvidado, sino que ha entendido que todas estas acciones permitieron que el plan de Dios se ejecutara, todas las cosas obran a bien para aquellos que aman a Dios. Dios lo envió a preservar vidas, esa fue la misión principal de José en su jornada en esta tierra. No es que no lo hayan hecho mal, es que lamentarse y seguir cargando la culpa no resuelve nada y de todos modos Dios hizo que estas faltas fueran vehículo para cumplir su propósito en José.

Gen 45:6 Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega.

José se revela a ellos a la edad de 32 años. De manera que esta dinámica se da en un periodo de uno a dos años.

Gen 45:22 A todos ellos les dio mudas de ropa, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa.

José comienza a manifestar una conducta que aprendió de su padre, a favorecer a uno por encima de los demás.

Gen 45:26 Y le informaron, diciendo: José vive todavía, y es gobernante en toda la tierra de Egipto. Pero él se quedó atónito porque no les podía creer.

Cuando regresan a Jacob le dicen que José vive y es gobernante de la tierra de Egipto. Obviamente quedó atónito y no podía creer lo que decían. Luego de una explicación detallada de lo que José les dijo, evidencia de que ere quien decía, Jacob les cree y revive.

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