Fiesta de los Tabernáculos y Agua Viva

Parte I: Muchos discípulos le abandonan

          En este tiempo la popularidad de Jesús, medida por el número de personas que le siguen, ha menguado. El evangelio de Juan dice que muchos de sus discípulos le han abandonado. En otras palabras, el núcleo de seguidores se ha reducido considerablemente. Los discípulos más cercanos se alarman y es posible que alguno de ellos comenzara a considerar la idea. Es en este contexto que Jesús les dice ¿Se quieren ir ustedes también? (Juan 6:66-69). En realidad muchos de los seguidores se apartaron cuando comenzaron a entender quién era Jesús realmente y cuál era su ministerio. Muchos se acercan al ver los beneficios pero se alejan cuando comienzan a ver las implicaciones del compromiso. Sin embargo, cuando Jesús confronta a sus discípulos más cercanos, Pedro le dice; “¿A quién iremos si solo tu tienes palabras de vida? Nosotros creemos y conocemos que tu eres el Cristo.” Tremendo contraste, unos se van y otros se afirman en su fe.

Parte II: Los Hermanos de Jesús

          Cerca de la fecha de la Fiesta de los Tabernáculos Jesús se retira a Galilea. Principalmente porque los judíos querían matarle. Es en este momento donde sus hermanos de sangre le dicen, “Regresa a Judea para que tus discípulos también vean las obras que haces. Si quieres que te reconozcan, ¿por qué te escondes?”. ¿Cuál podría ser las intención detrás de un comentario tan desconsiderado? ¿Envidia como los hermanos de José? ¿Alejarlo de la casa de sus padres? ¿Respondieron mecánicamente a un susurro del maligno para que lo mataran?  La Palabra dice claramente que la raíz de sus comentarios fue la incredulidad, “Ni aún sus hermanos creían en Él”. Jesús gentilmente les responde, “no es el tiempo de Dios (Kairos) aún”. Luego les explica que la animosidad del mundo hacía Él se debe a que el Príncipe del siglo lo odia, porque Jesús hace evidente que sus obras son malas. Luego de esto, sus hermanos suben a Judea para la Fiesta. Jesús sube más tarde, en secreto.

Parte III: Fiesta de los Tabernáculos (Siete días – Levítico 23, Zacarías 14:16-21)

          Se estima que alrededor de 1 millón de personas llegaban a Jerusalén de todas partes del mundo conocido [Verdaderos creyentes, temerosos, legalistas, vendedores y prostitutas]. Se construían cabañas de ramas, alrededor del tempo y de toda la cuidad, y los judíos vivían en ellas por los siete días de la Fiesta (todo natural de Israel). Los propósitos de esta fiesta eran recordar que Dios: (1) los hizo vivir en cabañas en su peregrinaje de Egipto a la Tierra Prometida y (2) en momentos de sequía severa, hizo brotar agua abundante de una roca. Según fuentes externas, este último se había convertido en un rito muy importante. Cada día el sacerdote hacia una caminata al estanque de Siloé, sacaba agua en una jarra y regresaba al templo. En presencia de todos derramaba el agua representando la provisión abundante de Dios. En el último día al sacar el agua le daban siete vueltas al templo (recordando batalla de Jericó) y luego derramaban el agua. La expectación iba aumentando y alcanzaba su máximo en este evento del día siete.

Parte IV: Declaración a toda la nación de Israel

          En este momento, el séptimo día donde el sacerdote va a derramar el agua, todos están en silencio y en espera, Jesús se pone de pié y exclama “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mi como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.”

  • ¿Cuántos de ustedes tienen sed? Si tienen sed …
  • Venga a mí y beba – Yo soy la roca verdadera de agua abundante [Divinidad]
  • Condición para beber – Creer en Jesús [Única opción]
  • Condición para que el creer sea efectivo – conforme a la Escritura [la Escritura habla de mí.]
  • Resultado – Agua viva (río) fluirá de su interior. [De adentro hacia afuera.]

          Esta declaración “Yo soy el único que puedo satisfacer su sed“, tal vez la más atrevida de su ministerio, fue dirigida a toda la nación de Israel y a todo nación. Hubo otras similares: (1) a la mujer samaritana (de carácter personal, Juan 4), (2) a un grupo de seguidores (Juan 6:32-40, Sinagoga en Capernaum). Sin embargo, esta invitación fue en medio de una Fiesta Nacional y se dirigió a Toda la Nación. Jerusalén es la metrópolis de la religión verdadera. Zion es la ciudad de Dios. Es la ciudad de Jesús, y un día el reinará en ella. ¿Cuán grande la sorpresa para todos los oyentes? Incluyendo los hermanos de Jesús que no creían en Él. ¿Cómo responder a esta invitación?

Parte V: ¿Qué representa la figura “tener sed”? (Ser es estar en comunión con Él)

          En la experiencia de los judíos está figura estaba atada a: (1) sed de vivir – la lucha de todo judío por la supervivencia [ellos han padecido falta de agua, como en el desierto, y han estado a punto de perder la vida] y (2) sed de regresar a Dios (Salmo 42 – “…como el siervo brama por las aguas, así clama por ti, o Dios, el alma mía…”). En ésta vida, la “sed” o anhelo ardiente, representa algo más allá que la vida física y consiste en el deseo de encontrar propósito para nuestra vida ahora; en este momento y en este lugar. San Agustín dijo “Nos has creado para ti, o Dios, y no podremos descansar hasta que encontremos nuestro descanso en ti.” Encontramos propósito cuando regresamos a la casa del Padre y la única entrada es a través de la fe en Cristo. Ser es estar en comunión con Dios.

          Cuando se estudian las diferentes culturas del mundo, se encuentra que las personas tienen dos anhelos básicos (anhelos universales) : (1) propósito en la vida ahora y (2) continuar con el después de la muerte (vida después de la muerte). La persona puede ser complicada o simple, oriental u occidental, no importa quien sea y dónde esté, busca significado para la vida ahora. Aunque hay uno que otro ateo, son la minoría, y tienen anhelos sustitutos (ser el mejor – propósito, y dejar una huella en la historia – vida después de la muerte). Vida eterna significa (1) propósito para la vida aquí y ahora y (2) continuar con el más allá de la muerte.

Parte VI: ¿Por qué el hombre está en este dilema? (Tiene Sed)

          No es porque el hombre está solo y no tiene con quien hablar – Evolución. Es porque el hombre se rebeló contra Dios – la Caída (Génesis 3) y está separado de quién puede saciar su sed – llenar todo su ser. El hombre es culpable pero hay una solución. El gran día de la Fiesta, Jesús se puso de pié y dijo “Yo puedo responder a todos las necesidades reales de todos ustedes”. El mensaje del evangelio es exclusivo, Jesús es el único que puede satisfacer los anhelos más profundos. ¿Cuáles son sus credenciales? Venció a la muerte y resucitó de los muertos al tercer día, como había dicho.

Parte VII: ¿Cómo responder a la invitación?

          Cada uno en la Fiesta tuvo que tomar la decisión de creer o no en Jesús. No hay tal cosa como “neutralidad” y no hay una segunda opción. Ellos no podían decir que el era un hombre bueno, ya que reclamaba ser Dios. A base de la declaración de Jesús; ellos tenían que creer en Él o gritar en su contra. Hoy, nosotros tenemos que responder a la misma invitación.

Parte VIII: ¿De dónde vienen los “ríos de agua viva …”?

          Para tener vida eterna es necesario aceptar a Jesús como único y verdadero salvador. Cuando lo aceptamos ¿se reciben gotas de bendición o un torrente (un Niágara)? ¿De dónde viene el torrente? De su interior – “esto dijo del Espíritu Santo que habrían de recibir los que creyesen en él…” (Juan 7:39) Desde el evento de Pentecostés, toda persona que cree verdaderamente tiene el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, el Espíritu de Verdad, que vive en él. La fuente de los ríos abundantes es el Espíritu Santo. No es fortaleza interna, integridad sicológica, estabilidad emocional, etcétera.  Como es común en la predica de Oprah Winfrey “Se lo mejor que puedas ser”. De acuerdo con Kathryn Lofton de Yale, Oprah dice “Predica el Evangelio de Ti. Las buenas noticias eres tu – descúbrete a ti mismo como la fuente de cambio.” Este mensaje es diametralmente opuesto al mensaje de Jesús. Nuestra fuente de fortaleza y motor de cambio es el Espíritu Santo que Dios nos dio en el momento que creímos.

          Los ríos, además de abundantes (provisión en todo), deben fluir hacia afuera. Esto es,  debemos compartir el mensaje a través de todo lo que decimos y hacemos. La Escritura no promete perfección en esta vida, pero por la gracia de Dios, nos pide que no apaguemos al Espíritu Santo para que nuestras vidas muestren sus frutos. Dejemos que Él fluya a través de nosotros (transparentes) en toda nuestra manera de vivir. Cristo nos invita. Él es la fuente, y es abundante. Fluye de nuestro interior hacia afuera, para experimentar los ríos hay que creer y confiar en sus promesas.

Vea: Deuteronomio 8:1-9 y Hebreos 11:9-10

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