Nos quieren callar…

Dr. César A. Vázquez Muñiz
portavoz Puerto Rico por la Familia, 13 de octubre de 2014
787-366-1465

Resulta que ahora somos culpables no solo por las tragedias que han ocurrido en la historia, sino también por la situación caótica actual de Puerto Rico. Primero se comparó nuestro pensamiento con el de los miembros del Estado Islámico. Esta es una comparación odiosa que insulta por el mero hecho de hacerla. Se implica de esta manera que el pensamiento de los que han manifestado rechazo a la medida presentada por el Senador Pereira y los representantes que le han votado en contra tienen el mismo pensamiento criminal del Estado Islámico. Con estas declaraciones el Senador Pereira manifiesta su sentido de superioridad intelectual y moral sobre aquellos que discrepan de él. Ni el señor Gobernador ni el Presidente del Senado se han distanciado públicamente de estas declaraciones. Asumimos que ambos están de acuerdo con ellas. El que calla otorga. Que conste, no se han hecho objeciones de índole religioso a estas medidas, sino de índole científico, social y existencial. Si el senador conoce alguna objeción religiosa, que la cite.

Ahora Benjamín Torres Gotay, en “La razón y las vísceras”, ENDI 12 de octubre 2014, establece que siguen habiendo víctimas fatales de violencia doméstica porque los religiosos se oponen a la enseñanza de que el hombre y la mujer son iguales. A ese milagroso instrumento salvífico él le llama “enseñanza de perspectiva de género”. Luego basa sus alegaciones en que la Biblia establece una jerarquía en el matrimonio para el hombre y la mujer. Es interesante que no menciona, que en el mismo pasaje al que hace referencia, se le ordena al hombre que ame a su mujer como Cristo amó a la iglesia y se sacrificó por ella. La realidad es que muchas mujeres han dejado de ser víctimas de violencia doméstica cuando sus esposos se convirtieron al Evangelio. Como hizo Pereira comparándonos con el Estado Islámico, ahora Torres Gotay nos hace culpables intelectuales de las fatalidades por violencia doméstica.

Después habla de las sociedades de avanzada que han aceptado el matrimonio homosexual. Ahora es de avanzada aceptar como correcta una conducta contraria a la naturaleza como el acto homosexual. Sin hablar de todas las consecuencias perjudiciales a la salud de la conducta homosexual. Al señor Torres Gotay se le olvida que el mismo cuerpo nos dice cuál es el funcionamiento sexual correcto. El argumento contra el matrimonio homosexual fundamentalmente es biológico, no teológico. Ha sido una verdad no cuestionada a través de la historia de que el matrimonio solo puede ser entre el hombre y la mujer. Así piensa la mayoría de los puertorriqueños, no porque vayan a la iglesia, sino porque el cuerpo se lo dice. La Biblia reafirma lo que está establecido en la naturaleza. Los puertorriqueños saben “que los que practican tales cosas no heredarán el reino de los cielos”.

Para terminar su alegato habla de la marihuana qué fue el tema que propició las manifestaciones del señor Pereira. Como Pereira su alegato es que las objeciones son de origen religioso. No menciona que varios psiquiatras con experiencia en adicciones, el Senado Médico, y la sección de Psiquiatría de Adicciones del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico hicieron sendas ponencias oponiéndose a la legislación sobre la marihuana. La marihuana es adictiva y el hacerla más disponible empeorará el principal problema de salud nuestro que es la salud mental y pondrá en peligro nuestro mayor activo que son nuestros niños y jóvenes. Tampoco menciona la experiencia de los Hogares Crea donde la mayoría de los usuarios de heroína y cocaína que han estado en su institución empezaron usando marihuana.

Pero lo peor de todo no es su posición particular sobre estos temas, sobre los que podemos diferir. Lo peor es que pretenda que la Iglesia como institución no pueda opinar sobre los asuntos que afectan a nuestro pueblo. Lo peor es que pretenda que las convicciones religiosas sea tan solo una actividad privada que no tenga repercusiones en la vida pública y esto en una sociedad donde la gente fotografía y anuncia en público sus intimidades. Lo peor es que proponga que solo aquellos que tienen una moral secular, materialista o atea sean los únicos que puedan participar en el debate publico o que puedan influenciar en las leyes que nos afectan como sociedad. Como si él se desvistiese de su moral a la hora de tomar decisiones. Una moral que no hace diferencia en mis acciones no es moral. Torres Gotay pretende que la mayoría de los puertorriqueños, cuya moral viene acompañada por una visión transcendental de la vida, nos callemos la boca. Nos quieren convertir en una minoría marginada e irrelevante. Sólo él y sus similares, como déspotas ilustrados, pueden determinar quiénes tienen derecho a expresarse. Cualquier semejanza con el totalitarismo no es coincidencia. Recordemos que la libertad religiosa ha sido la expresión concreta de la libertad de conciencia a través de la historia. Jesús le dijo a los fariseos “si estos callan, las piedras hablarían”.

No nos callarán.

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