Se Acabó el Silencio de la Iglesia

Por  Pastor Milton Picon

Este artículo se publicó originalmente en la misma página de Facebook en el 2009, hace cuatro años atrás, hoy es más relevante que cuando se publicó en aquella fecha. Los peligros y amenazas que se ciernen sobre la iglesia y la sociedad son mayores y eminentes. Sólo le añadimos unas pequeñas notas a la publicación original que aparece en negritas y subrayado.

El 9 de noviembre de 1938 las fuerzas nazistas se movieron a través de toda Alemania en una infame noche que se conoció como “La Noche de los Cristales Rotos” (“Kristallnacht”). Esa noche 101 sinagogas fueron atacadas, 171 domicilios, 29 negocios fueron reducidos a cenizas, 7,500 tiendas saqueadas, cerca de un centenar de personas fueron asesinadas y entre 30-35,000 judíos fueron arrestados y enviados a campos de concentración. Estos hombres, mujeres y niños y sus hogares y negocios fueron objeto de esta barbarie simplemente por ser judíos. Eso ocurrió como resultado del odio del régimen nazi hacia los judíos y del silencio de los cristianos y sus líderes. Ahí se inició el Holocausto que le costó la vida a millones de seres humanos. En Polonia, en el monumento de Auschwitz, hay unas palabras importantísimas inscritas que dicen: “Nunca jamás” (NeverAgain).

La historia moderna comienza a darnos unos avisos de cosas que están ocurriendo hoy en nuestra cultura que comienzan a guardar una similitud con cosas que ocurrieron el pasado siglo.

• Los inocentes son masacrados a través de la práctica del aborto. Entre 30 a 40 millones de criaturas han sido sacrificadas ante los altares de la conveniencia y la comodidad modernas, desde que el Tribunal Supremo de los E.U.A. legalizó el aborto en el 1973. Los hechos que llevaron al Tribunal a tomar esa decisión fueron hechos hecha sobre la mentira de una persona, que hoy arrepentida de eso le sirve al Señor y confiesa como trabajan y operan las fuerzas abortistas de las tinieblas.

• Las familias y los matrimonios se están destruyendo. Uno de cada dos matrimonios terminarán divorciados. Los gobiernos de turno lejos de fortalecer la familia y el matrimonio ante la crisis, lo que hacen es crear leyes para debilitar estas dos importantísimas instituciones.

• Los militantes homosexuales buscan no solo la tolerancia de su conducta y su aceptación, sino también la afirmmación y la celebración de la misma, al igual que un tratamiento legal preferencial. Fraguan a través de las leyes la persecución, intimidación y el silenciamiento de la voz de sus opositores. Basta con observar los países que le han dado curso a estas leyes que ellos proponen y ver a quiénes se las están aplicando en su mayoría. Ayudados por sus acólitos en los medios masivos de comunicación, diariamente nos dan una dosis de su agenda y militancia ( noticia, tras noticia, tras noticia, en radio, tv y prensa escrita, blogs de Internet, etc., etc., etc. ). Cuando los creyentes contestan los argumentos, y los medios prejuiciados dejan salir a la luz pública al menos uno de diez comunicados escritos, son culpados por continuar una campaña de odio. En otras palabras, lo que sale de los militantes es necesario decirlo, lo que sale del lado opositor solo merece ser censurado o demonizado.

• Los líderes políticos de todos los partidos se hunden en la decadencia moral y en la corrupción mientras el pueblo se queda apático. Cada cual defiende a ultranza a los de su color favorito, con o sin razón.

Y mientras todo esto ocurre, grandes segmentos de la Iglesia y su liderato observan en silencio y atemorizados el curso de eventos, o al menos observaban, porque en las primeras semanas del 2013 se han levantado sobre 1,000 pastores, bajo el lema: “Puerto Rico se Levanta.Nuestro país se encuentra luchando por su vida contra las potestades y principados de las tinieblas. Comparar lo que está ocurriendo aquí con lo que ocurrió en Alemania no es exagerar. Hermanos y amigos en nuestra sociedad a lo bueno se le llama malo y viceversa, se pone lo dulce por amargo y lo amargo por dulce como dice el profeta Isaías.

El liderato de nuestro país se ha olvidado de que Dios no nos llamó a ser famosos y exitosos, nos llamó a ser fieles ( ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres a los falsos profetas. Lucas 6:26 . La versión parafraseada lo traduce así: “Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, pues así hacían los antepasados de esa gente con los falsos profetas”. ). Nos llamó a denunciar las obras de las tinieblas ( “Y no participéis de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”. La versión parafraseada lo traduce asI: “No compartan la conducta estéril de los que son de la oscuridad; más bien sáquenla a la luz” ) Efesios 5:11.

Martin Lutero dijo una vez: “El predicador que no reprende los pecados de los gobernantes, a través de la Palabra y en una forma poderosa y honesta, lo que hace es fortalecer los pecados de los tiranos, y … llevará responsabilidad por estos”. Esas palabras de Lutero deberían de penetrar en lo más profundo de las conciencias de los líderes religiosos de hoy en día. Nosotros no podemos echarle la culpa de todo lo que está pasando a los medios de comunicación, ni a los humanistas seculares, ni al Tribunal Supremo, ni a los homosexuales o a la apatía del pueblo no cristiano. Es nuestra falta. Dios nos colocó en este tiempo con el propósito de que seamos sal y luz de este mundo.

Cuando Adolfo Hitler llegó al poder en Alemania en 1933, echó hacia un lado la iglesia y consideró a los pastores irrelevantes, como gente que no representaba ninguna amenaza para él. La gran mayoría de los alemanes, al igual que muchos de nosotros mantenían la política y la religión totalmente separadas. Hacían lo que era práctico, lo que no les causaba problemas y muy pocos levantaron sus voces de protesta. Los pocos que lo hicieron se quedaron solos. La historia tiende a repetirse cuando la gente no puede aprender de ella.

En 1940, un valeroso jóven, pastor y teólogo, llamado Dietrich Bonhoeffer denunció el silencio de la iglesia. La iglesia ignoró la advertencia de Bonhoeffer. La mayoría de sus colegas lo catalogaron de fanático. En menos de 6 años, Bonhoeffer estaba muerto, lo ahorcaron desnudo en un campo de concentración. Mientras moría, Alemania yacía en ruinas, con sus grandes y hermosas ciudades bombardeadas.

Ante la maldad, aquel que mantiene silencio le falla a Dios y comparte la culpa de lo que suceda. El descalabro moral de nuestra sociedad ha encontrado miles de púlpitos silenciosos, hasta hace unas semanas atrás, porque Puerto Rico se ha Levantado. Mucha de esta desolación que vemos hoy en día nunca hubiera ocurrido si los púlpitos de esta tierra hubieran estados inflamados con justicia y con poder de la Palabra. Hablarle a este país de los grandes “issues” morales es esencial. Fallar en hablar es negar el señorío de Cristo sobre nuestras vidas.

Otro ejemplo en la crisis que tuvo Alemania fue el pastor Martin Niemoller. Este hombre había sido un oficial altamente condecorado en la Primera Guerra Mundial. Su iglesia, en uno de los suburbios de Alemania era una próspera y de mucha influencia. La Gestapo lo arrestó por predicar fielmente la Palabra de Dios, y fue acusado de sedición. Cuando lo llevaron a juicio, el Juez que vió su caso no podía entender como un patriota como Martin Niemuller podía criticar a Hitler, el hombre que toda Alemania lo reconocía como su Fuhrer ( o sea, su líder absoluto a quién se le debía una obediencia incuestionable ). Le prometió al pastor Niemuller, que si cesaba sus ataques y denuncias a Hitler, le pondría en libertad inmediatamente.

Niemoller le respondió: “No puedo, no mantendré silencio, porque mi Fuhrer es mi Dios” ( O sea, que su Fuhrer era Jesús, y no Hitler ). La lealtad nuestra a Jesucristo tiene que ir por encima de cualquier otra lealtad. Usted no puede ser cristiano dentro de la Iglesia y no cristiano cuando sale de la misma. Si Jesucristo es nuestro Salvador y Señor, no lo podemos dejar fuera cuando entramos en la urna de votación y tenemos una papeleta electoral al frente. Cuando en el trabajo se discuten asuntos, usted no puede mantener silencio, por congraciarse con las opiniones populares en la cultura.

A la mañana siguiente al arresto de Martin Neimoller, un capellán luterano hacia su ronda en la cárcel municipal cuando se encontró a Neimoller. “Mi hermano”, exclamó, “¿qué hace usted aquí?”, a lo que Neimoller le contestó: “Mi hermano, dada la situación que se está dando en nuestro país, yo te pregunto: ¿por qué tú no estás aquí adentro conmigo?”.

Días parecidos se aproximan (ya no se aproximan, ya llegaron y están en medio de nosotros) a nuestro país, ya hemos visto en los Estados Unidos los intentos por acallar voces cristianas en la radio y la televisión, ahora se categoriza las objeciones al aborto y a la homosexualidad, como retórica de odio, y no estaremos lejos de que prohiban decir estas cosas desde los púlpitos. Dadas las situaciones que están ocurriendo en nuestro país, ¿dónde están nuestros líderes, dónde habíamos estado nosotros? Tragicamente los cristianos en Alemania se dieron cuenta de su error demasiado tarde. Nosotros sin embargo estamos todavía a tiempo.

Los cristianos en Alemania se dieron cuenta muy tarde, de lo mucho que estaba envuelto en el tiempo que les tocó vivir. Nunca se pudieron imaginar que iban a perder sus libertades, nunca se pudieron imaginar ver a la gran Alemania en ruinas.

Hay momentos en que nos enfrentamos a destinos divinos, cuando Dios confronta a cristianos verdaderos con un reto y una oportunidad.

¿Qué vamos a hacer, qué podemos hacer?

1. Primero, tenemos que organizarnos. Nuestros adversarios han logrado sus avances, porque se han organizado. Tenemos que crear organismos que puedan responder con prontitud todo ataque hecho contra nuestros valores morales y familiares.

2. Tenemos que ir rompiendo unos moldes, soltándonos las camisas de fuerza que nos han sido impuestas por la tradición religiosa en el país. Tradición que nos ha enseñado un espíritu de inferioridad, de falsa humildad, de tragarnos las cosas sobre la base de un amor lleno de sentimentalistos y carente de firmeza, que nos ha mantenido al margen de los procesos públicos. Hemos crecido en un evangelicalismo y en un pentecostalismo que no prepara a su gente para ejercer un rol dinámico dentro de la cultura secular. Nadie nunca me dijo a mí que ser novelista, dramaturgo, político, periodista, profesor universitario, deportista, etc., era malo. Nunca me lo dijeron porque eso estaba implícito. No habían muchas personas que modelaran esos roles. Lo único que veíamos era a profesionales convertirse al Evangelio y entregar sus carreras. Si a un jovencito que estudiaba comunicaciones se le preguntaba: “¿para qué estás estudiando?” y él contestaba: “para ser periodista”, la respuesta era obvia: “Hay que bueno, hacen falta periódicos cristianos”. ¿Qué quiére decir esto, que nosotros los cristianos no tenemos la capacidad para trabajar en medios seculares, o en cualquier tipo de profesión? Ese mismo alejamiento de la cultura popular se ha dado en el aspecto de la vida pública y/o política. Aquí entramos en el próximo punto.

3. Nuestro rol en la arena política debe de ser uno activo, porque el Evangelio no es simplemente para las esferas privadas de la vida: sino para vivirlo en la totalidad de la vida. Tenemos una obligación real de envolvernos en la esfera política. Ahora bien, diferentes personas son llamadas en diferentes niveles y tipos de actividad. No todos tienen que correr para puestos públicos, pero todos nosotros tenemos la responsabilidad de ejercer el voto en una manera informada, todos nosotros tenemos la responsabilidad de orar por aquellos que están en eminencia y orar para que Dios bendiga esta nación con funcionarios que hagan leyes justas y las hagan cumplir. La política para un cristiano no puede tratarse del “juego de poder” que se da hoy en día, o de “tener un lugar reservado en la mesa junto a los paganos”. Debemos de comenzar a ver la política como un instrumento para hacer justicia, para traer el bien común, para asegurarnos de que las bendiciones de este mundo puedan, en la medida de lo posible, ser distribuídas en forma justa. Todos nosotros somos responsables de actuar en la esfera pública para asegurarle al niño en el vientre el mismo beneficio de la protección de la ley que disfrutamos nosotros. Es nuestra responsabilidad el asegurar el que se respeten en las esferas públicas las libertades de expresión religiosa de todos. Las mayores amenazas que enfrentan esas libertades en este momento provienen de la esfera política, y tienen que ser enfrentadas en la esfera política y defendidas con acción política. Hermanos, si los gobiernos se dedicaran a bregar con la economía y otros asuntos, nosotros no estaríamos aquí escribiendo esto hoy. Pero cuando los gobiernos y los políticos se quieren meter a teólogos, y mientras nos dicen por un lado que no se puede legislar moralidad, pero por el otro legislan la inmoralidad, y nos invaden el terreno teológico y moral, entonces tenemos que ir a su campo a defender nuestros valores. Existe una variedad amplia de campos e “issues” que son de particular preocupación para nosotros como cristianos: uno de ellos es la defensa de la familia. La familia tradicional está bajo el asalto y fuego político y es precisamente en ese campo político donde debemos de tener gente para defenderla y fortalecerla. En el pasado vimos a algunos políticos profesar ser cristianos, pero su inmobiblidad ante los ataques a la familia nos dejaron ver que su primera lealtad era hacia su partido y sus gobernantes. Tenemos ahora otra generación de creyentes en el mundo político. Oremos por ellos, vamos a apoyarlos, vamos a llamarlos y vamos a llevarle proyectos de leyes para el bienestar del país.

Nosotros no estamos favoreciendo el que los cristianos se envuelvan en los asuntos públicos y/o politicos para que adelanten sus propios intereses, ideologías políticas o agendas religiosas. Deben de estar ahí trabajando por el bien común y la justicia. Debemos estar ahí para asegurarles justicia e igualdad a aquellos que verdaderamente han sido oprimidos, sean estos niños por nacer, minusválidos, envejecientes y todos aquellos que son perseguidos y desprovistos de derechos debido al color de su piel, su lugar de origen, por ser hombre o mujer y otras discriminaciones históricamente aceptadas. Un verdadero politico cristiano debería ser pro-vida, pro-familia, pro-pobre, pro-perseguidos.

4. Es de vital importancia el que consideremos seriamente la idea de postular a varios candidatos independientes en los próximos comicios electorales y tiro esto al ruedo desde ahora. ¿Por qué? Es extremadamente difícil el confiar en creyentes que corren por partidos políticos. Le deben sus puestos a las maquinarias políticas y saben que si asumen posturas de vanguardia les declaran la guerra y los desbancan. Con creyentes verdaderos dentro de esa Asamblea Legislativa, el pueblo cristiano puede enterarse inmediatamente de cualquier amenaza a los valores, a la moral y a nuestras libertades. A esto, en el 2013 le añado un comentario que puede resultar altamente controversial, pero que hay que hacerlo. El tiempo en que llevamos trabajando dentro de la cultura y en favor de la moral, unido a la edad que ya uno tiene ( cuando el tiempo corre y uno tiene ese “feeling”  de que no hay tiempo para perder ) nos ha enseñado que uno tiene que decir lo que tiene que decir, sin tener temor de lo que pueda decir o hacer el hombre. En estos cuatro años que nos quedan de esta administración, los creyentes ( no la iglesia como institución ) tienen que trabajar un proyecto social y político. ¿De dónde nos están llegando la mayoria de los ataques en nuestra cultura?  Ciertamente nos están llegando desde el mundo político y de los medios masivos de comunicación parciales que nos demonizan y nos etiquetan diariamente. Hay cristianos que tienen que aspirar desde sus respectivas colectividades ( las que ya existen ), otros deben de organizarse para apoyar nuevos partidos emergentes en donde se puedan colocar inteligentemente como candidatos a personas bien conocidas en la comunidad civil y religiosa para que aspiren, aunque sepan que lo hacen sin ninguna garantía de salir electos. Pero si tendrían estratégicamente unas ventajas, tendrían acceso al fondo electoral con todo lo que eso implica. Tendrían que ser invitados a debates, tendrían recursos económicos para presentar sus ideas al público y creo estar en la plena convicción de que podrían sacar muchos más votos que los obtenidos por el llamado tercer partido histórico de Puerto Rico, el Partido Independentista Puertorriqueño. Estoy en la completa seguridad de que con cada día que pasa, los dos principales partidos políticos del país ( el PPD y el PNP ) se van alejando de lo que fueron sus bases conservadoras en un momento. Es una tendencia que seguirá y si no abrimos los ojos a esta realidad presente, cada día será más y más difícil trabajar para convencerlos. Eso traerá como consecuencia el rendimiento y el agotamiento de muchos creyentes en relación a estas luchas que se libran en defensa de la verdad y los valores.

5. El mayor obstáculo para que estas dinámicas no se hayan dado son precisamente la negativa de las instituciones eclesiásticas a reformarse, a entrar en procesos de renovación, la negativa de reconocer el tiempo histórico que nos ha tocado vivir. Los que todavía piensan así, se convierten en figures históricas inertes. Por esa razón han surgido movimientos de pueblo que buscan hacer unos cambios y si hay resistencia, crear nuevas instituciones vanguardistas que respondan a la necesidad del tiempo en que vivimos. Quien va a cambiar a Puerto Rico es el mensaje del Evangelio de Cristo, hombres y mujeres que llevan ese Evangelio, hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo. Dios no desciende, ni bautiza instituciones, sino hombres y mujeres de oración y de visión. El espíritu de este siglo no cesa en su intento de callar la Iglesia, no cesa en su intento de que nosotros nos conformemos a este siglo. Pero la Biblia no nos llama a conformarnos a este siglo, sino a transformarnos mediante la renovación de nuestro entendimiento.

El tiempo de actuar llegó. No podemos continuar en silencio.

Como le dijo Mardoqueo a Ester: “Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos, mas tú y la casa de tu padre pereceréis, ¿y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?”

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Un comentario el “Se Acabó el Silencio de la Iglesia

  1. “Un nuevo partido emergente” wow,que idea tan extraordinaria.Tenemos que organizarnos en esa direccion,usted tiene toda la razon.De lograr una cosa como esa garantizariamos por ley el acceso a los foros de mayor dominancia de nuestro querido Puerto Rico y ahi le digo que se van a separar los ninos de los hombres.Me atrevo a nominar a los primeros candidatos:
    -Dr.Cesar Vazquez(Gobernador)
    -Pastor Rene Pereira-hijo( Secretario De Estado)
    -Juez Lucas Escribano (Comisionado Residente)
    -Pastor Rene pereira-padre ( Presidente Del Senado)
    -Pastor Milton Picon ( Presidente de La Camara)
    Y cuente con esta sevidora y toda mi familia para colectar las firmas necesarias para inscribir el nuevo y bendito partido.iQue Dios bendiga a Puerto Rico! : )

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