Puerto Rico se levanta

Escrito por Milton Picón

familia

Las líneas siguen demarcándose en la lucha que se comenzó la semana pasada. Tan pronto el primer grupo de 300 pastores se reunió el pasado miércoles y decidió militar, marchar, concentrarse, en resumidas cuentas, levantarse en favor de la familia, el matrimonio, la vida y la niñez, el infierno tembló y las fuerzas de la decadencia en Puerto Rico se revolcaron. En menos de una semana, el doble de los pastores que asistieron a la primera reunión, se unió al esfuerzo. En las próximas semanas, hay pautadas en forma oficial y confirmada, reuniones con al menos 500 pastores más. Me pregunto: ¿Quién podrá detener un movimiento de pueblo así? Algunos piensan que pueden y ya hemos visto en los últimos días conferencias de prensa, comunicados de prensa, alianzas del mismo infierno, para tratar de detenernos.

La semana pasada un grupo de Pastores del Concilio de Iglesias de Puerto Rico, liderado por un ministro ordenado de la denominación Discípulos de Cristo, Ángel Luis Rivera, y otros que no conocemos celebraron una conferencia de prensa para favorecer las propuestas enmiendas que legisladores del PPD han propuesto a la Ley 54 para que esta se le aplique a parejas del mismo sexo y adúlteros. En esa conferencia de prensa se nos cataloga de “hermanos fundamentalistas“, haciendo alusión a una etiqueta que los medios de comunicación seculares utilizan para demonizar, estigmatizar e ignorar los planteamientos válidos que tiene un sector mayoritario de la iglesia en Puerto Rico. Tal pareciera que la regla de oro de tratar a la gente, como te gusta que te traten a ti, no aplicó en este caso. Me está curioso de que estos hermanos digan que hablan en representación de sus denominaciones, porque a mí personalmente me consta de qué miles de feligreses de esta y otras denominaciones del Concilio de Iglesias de Puerto Rico se han solidarizado con nosotros en el pasado y han militado en nuestras causas. Creo que es hora de que esa feligresía pida cuentas a sus líderes. ¿Por qué digo esto? Recuerdo en una ocasión, en el 1992, se estaba celebrando una vista pública en relación a las enmiendas al Código Penal. Sentado a mi lado se encontraba el Secretario Ejecutivo, de ese mismo Concilio de Iglesias de Puerto Rico, que en aquel entonces se llamaba el Concilio Evangélico de Puerto Rico. Era un hermano conocido y amado, aunque no coincidíamos en nuestros planteamientos. Se me acercó al oído y me dijo: “Hoy me declaro “pro choice” en mi ponencia, sé que esto va a sorprender a muchos”. Me extrañó sobremanera la utilización del lenguaje en inglés, porque era un hermano muy firme en sus raíces puertorriqueñitas. Pero obviamente, era mejor decir “pro choice” en inglés, que “pro aborto” en español. Le contesté: “M—– (omito su nombre) un 95% de los Discípulos de Cristo de Cristo, ni las otras denominaciones del Concilio Evangélico creen eso. ¿Cómo tú puedes hablar en nombre de ellos de esa forma? Me contestó: “Tienes razón, es verdad, pero esa es mi línea de pensamiento y siempre lo he hecho y sé que aunque los fieles no están de acuerdo con mis postura, las toleran”. En un receso de la vista, me llegó a decir algo aún más chocante: “Milton, yo realmente no entiendo las posiciones dogmáticas que ustedes tienen para venir a oponerse al aborto aquí, soy un neo ortodoxo, para mi hay cosas de la Biblia que son inspiradas, y otras son pura opinión personal de sus escritores que tienen el mismo valor que puede tener una noticia que salga publicada en un periódico”. Demás está decir cómo me cayó esto último. Pero uno se pregunta ¿por qué ocurren estas cosas? Ocurren porque las bases ignoran lo que dicen sus líderes. Es tiempo de pedir cuentas.

El pasado viernes continuó el ataque, bien parecido a lo que ocurrió con la 99 hace unos años atrás (más adelante voy a dar unos “insights” de lo que ocurrió en aquella ocasión porque esta vez no cometeremos los mismos errores).

Un antirreligioso certificado, que se crió en la iglesia, ex- líder de jóvenes de una conocida denominación, que posiblemente pasó una gran decepción durante su tiempo en la iglesia, preside en estos momentos el Colegio de Trabajadores de Puerto Rico ( CTS ) y el viernes pasado emitieron un comunicado, primero felicitando a todos los activistas que tiene la administración al frente de agencias públicas por el respaldo que estos han dado a la agenda homosexual y denunciando la preocupación que el CTS tiene ante la presión de los grupos religiosos, porque según ellos, nosotros estamos tratando de promover e imponer nuestra visión de carácter moral. Yo escuchó estos argumentos trillados y me pregunto, ¿quién quiere imponerle a quién su visión de ver la vida? ¿Nosotros a ellos o ellos a nosotros? ¿Qué ley estamos proponiendo para quitarle derechos a alguien? ¿No son ellos los que están proponiendo privilegios para pocos en detrimento de los derechos de la mayoría? Según el CTS, nosotros estamos tratando de mantener el orden social, perpetuar el poder y la supremacía de los grupos que la ostentan.  Lo único que le puedo aceptarle al CTS es que tratamos de mantener el orden social, las otras dos acusaciones son totalmente absurdas. ¿Qué poder tiene la iglesia que no sea el poder de Dios, ¿la iglesia ha sido la que ha gobernado a Puerto Rico durante los últimos 50 años? Noooo, la iglesia ha sido la que ha tenido que parársele de frente a los gobiernos de turnos (PPD’s y PNP’s) que lo único que han hecho es debilitar la institución de la familia por años, con propuestas de leyes absurdas e inmorales. ¿Quién propuso que los hijos pudieran demandar a los padres, que esposas y esposos pudieran demandarse por daños y prejuicios, y otras atrocidades más en la revisión del Código Civil? No fue la iglesia, fue el gobierno, con la aprobación del propio CTS. ¿Quién no recuerda como un chiste la ponencia del CTS en relación a la familia en las vistas públicas del Código Civil? A la gente se le olvida las combinaciones y clasificaciones de familia que propuso el CTS, cerca de diez nuevos tipos de familia (papa y mama, papa, mama y el chillo y la chilla, papá y papá y mamá y mamá entre otras).

En esta nueva batalla en favor de la familia, el matrimonio, la niñez y la vida hay que dar el frente hay que contestar. No podemos permitirles esta vez a los enemigos de la familia y de la moral a que sus argumentos se queden sin contestación. Durante el tiempo en que se discutió la famosa 99 (Resolución 99 que pedía un referéndum para que el pueblo se expresara sobre estos asuntos y zanjar esto en las urnas) estas mismas personas hicieron exactamente lo que están haciendo hoy. La única diferencia es que había pocas manos y voces para defender públicamente estos asuntos. Esta vez será diferente. Se ha convocado una manifestación multitudinaria para el lunes 18 de febrero de 2013, se ha iniciado un movimiento de pueblo, siempre habrán personas que traten de parar esto porque le sirven a los poderes temporales de este siglo y una concentración masiva no les sirve a sus propósitos de poder (irónica y desgraciadamente cada vez que gana una administración política el poder, siempre hay unos líderes religiosos que se quieren convertir en la puerta de entrada a la Fortaleza). A esos siempre los atemorizará el que la iglesia se levante. Hace unos años atrás, la Cámara de Representantes, dejó sobre la mesa la Resolución 99, y la dejaron sobre la mesa, porque sabían que si la llevaban a votación en el pleno teníamos los votos para aprobarla, dos o tres votos más de lo requerido para aprobar ese referéndum, pero los políticos, viendo eso, hicieron todas las triquiñuelas que les permitía el reglamento de la Cámara baja, para unos pocos votar por dejar el asunto sobre la mesa, que es lo mismo que engavetar y echar al olvido un proyecto. Los otros días, hablando durante las reuniones sostenidas confirmamos esto, el día de la votación estábamos en mayoría y los líderes PNP’s que no creían en el asunto, les pidieron a legisladores de más lejos que se tardaran en llegar al hemiciclo para impedir esa votación. Ese día se pudo ganar, pero se perdió. La iglesia se quedó tranquila, no hubo indignación y ese tipo de mensaje es peligroso para los políticos de aquel entonces, cuánto más será para los de ahora.

Puerto Rico y la iglesia se levantan y nadie nos detendrá y al final del camino, pase lo que pase, nos quedaremos con la satisfacción de ser obedientes y de hacer lo que había que hacer en este momento histórico.

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