Protección a las Orientaciones Sexuales: ¿Derechos o Amenazas a la Libertad de Expresión Religiosa?

Escrito por MIlton Picón

biblia

La pasada semana dos frases me dejaron pensando por días. Una de ellas decía: “Una generación predica la verdad, la próxima generación asume la verdad y la siguiente generación niega la verdad”. Otra fue la de un Obispo católico, ya entrado en años, que dijo lo siguiente: “Posiblemente yo muera en mi lecho, mi sucesor posiblemente muera en la cárcel y el que le siga morirá como mártir en una plaza pública”.

En relación a la primera frase, el autor de la misma trata de ilustrar un error que ha cometido la iglesia por años. Se predica una verdad y después asumimos que esa verdad es conocida por todo el mundo y dejamos de proclamarla con vehemencia y lo que no sabemos es que otra generación más adelante puede estar en total desconocimiento de esa verdad. Eso lo vemos en la Biblia en el caso del pueblo de Israel, y no los narra el libro de los Jueces 2:10; “Y toda aquella generación también fue reunida con sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel”. Tristemente el último verso del último capítulo de este libro termina con esta frase: “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”.

Nosotros no podemos asumir que la institución de la familia y el matrimonio quedarán en nuestra sociedad, tal y como eran en el tiempo de nuestros padres y abuelos. Estas instituciones tienen que ser fortalecidas si queremos cambios en nuestra sociedad, y ese fortalecimiento comienza en nuestras casas y en la Iglesia, con ejemplos y modelos vivos, además de las enseñanzas. La iglesia moderna no puede asumir que el matrimonio y la familia son instituciones que se defienden solas, somos nosotros los pastores los que tenemos que hablar de su importancia y que esas enseñanzas estén acompañadas, como digo anteriormente, de modelos a seguir. ¿Qué piensa del matrimonio  un joven de una escuela elemental, intermedia o superior, que ha tenido que ver la desintegración de su familia a través de divorcios múltiples de sus padres, y que en un mes tiene que visitar los hogares de las varias parejas que han tenido sus progenitores, o que ha tenido que ser testigo de violencia doméstica en el seno de su hogar? Este joven, ¿podrá tener una imagen sana de lo que es un matrimonio? Probablemente no. Con toda posibilidad piense que la alternativa es la cohabitación. Si ese mismo joven no recibe instrucción específica y estadística de lo disfuncionales que son estos “nuevos” modelos, eventualmente abrazará los mismos.  Esto no es una suposición nuestra, nos los dicen los maestros del salón de clases cuando se tocan estos temas y se encuesta a los estudiantes. La iglesia moderna tiene que hablar sobre los estragos del divorcio, desmitificar las mentiras de las celebridades de la farándula en relación a la cohabitación, denunciar la violencia intra familiar desde sus púlpitos y trabajar como muchísimas iglesias lo hacen en la restauración de estas vidas.

Hace una generación atrás la idea de que dos personas del mismo sexo pudieran unirse en matrimonio era impensable. Aún hace una década parecía políticamente imposible ( tanto es así que durante la primera campaña de Barak Obama por la Presidencia de los Estados Unidos, anunció en la iglesia de Rick Warren en uno de los debates, que no apoyaba la redefinición de la institución matrimonial ). Su pensamiento, según él, evolucionó en solo tres años, ahora cree lo contrario. Los tiempos cambian tan rápido, al punto donde algunos piensan que ya eso es inevitable, al menos acá en el hemisferio occidental. En el otro hemisferio país tras país han o están legalizando el matrimonio homosexual.

¿Cómo podemos explicarnos el éxito de las gestiones del cabildeo homosexual? Hay varias razones, para lo que vemos hoy en día:

  • Habiendo adoptado la posición casi absoluta y al nivel de dogma de que ya no hay estándares objetivos por los cuales medir la moralidad, el mundo postmoderno ha perdido la habilidad de debatir asuntos morales de forma inteligente. Cada día se proponen las cosas más absurdas posibles (como lo sería el currículo de perspectiva de género y otras cosas más que han propuesto los políticos del patio, a través de las revisiones de nuestros códigos penal y civil).  Si ya la sociedad moderna considera que no hay verdades inherentes en relación a la naturaleza humana, no existen pues normas claras a través de las cuales podemos juzgar los comportamientos. Cada individuo queda libre para inventarse, no solo sus propios estándares de conductas sexuales, sino también del entendimiento de la realidad. El resultado es un caos total, que pavimenta el camino para que venga una nueva autoridad a la vida de la gente, en este caso el gobierno. Si unos elementos en nuestra sociedad no están de acuerdo con el actual significado del matrimonio, ponen sus miradas en el gobierno para que les cree una nueva definición conforme a sus gustos y disfunciones muy personales.
  • Desde tiempos inmemoriales la sociedad ha acordado unos privilegios legales para el matrimonio, porque era en esta institución donde nacían y se criaban los niños (siempre habrán matrimonios que no pueden concebir, pero es la excepción, no la norma). Los beneficios legales hacia el matrimonio tenían en consideración el bienestar y el establecimiento de una familia. Una vez que occidente comenzó a ver el acto sexual marital, como una mera expresión de intimidad entre dos personas, se le hace difícil a una sociedad explicar el cómo puede negarle los privilegios asociados al matrimonio a personas que tienen “otra forma de amarse”.
  • Otra razón para lo que vemos hoy es el advenimiento y popularidad del divorcio. Ya no se presume que el matrimonio es para toda la vida. Estadísticamente hablando hay más posibilidades de que un matrimonio colapse, antes de que perdure. Ya la sociedad moderna ve el matrimonio, no como un pacto, sino como un mero contrato que se hace para el mutuo beneficio de la gente que los compone, en tanto y en cuando los beneficios superen los sacrificios y la libertad individual sobrepase el compromiso con el que siempre se asociaba la institución matrimonial. Puesto que ahora se proponen que las parejas del mismo puedan disfrutar de los mismos beneficios matrimoniales a través de la figura legal de las “uniones de hecho”, ¿cómo se puede justificar el hacer distinciones legales entre parejas heterosexuales y homosexuales cuando el gobierno crea una institución paralela al matrimonio, solo sin el nombre de matrimonio?  Los tribunales con sus interpretaciones liberales, se encargarán de hacer el resto, como lo han hecho en diferentes jurisdicciones. Ya se ha anunciado en Puerto Rico la radicación de un proyecto que establecería las uniones de hecho, incluyendo en estas las parejas del mismo sexo. El Gobernador actual se ha pronunciado a favor de esto.
  • Los activistas homosexuales han sido bien exitosos en intimidar a sus oponentes o simples críticos, sean estos religiosos o políticos (como lo sería la disputa entre Pedro Julio Serrano y una contratista de la Cámara de Representantes), o se encuentren estos críticos en otros niveles de la sociedad, como lo sería el mundo del entretenimiento (películas, programas de TV, de entretenimiento, como lo fue la salida del aire del programa de “Super Xclusivo”, noticiarios, etc.). Un político que se oponga a la agenda homosexual (que tiene que ver más con privilegios, que con derechos civiles o humanos), puede esperar que el “lobby” homosexual le declare la guerra y favorezca a cualquiera de sus oponentes. Una corporación que haga donativos a una organización profamilia se tendrá que enfrentar de seguro a un boicot. Una persona en el mundo de la academia que se atreva a publicar algún estudio que no sea del agrado de los homosexuales, se tendrá que enfrentar a una campaña de descrédito. Una persona privada que firme una petición para oponerse a cambiar leyes relacionadas al matrimonio, podría terminar recibiendo llamadas telefónicas amenazantes, como ocurrió como la Proposición 22 en California. Cualquier oposición pública, por mínima que sea, tendrá el costo de que la persona que la haga sea catalogado como un homofóbico, fundamentalista, retrasado mental, etc., etc., etc. No todo el mundo está dispuesto a pagar ese precio y los activistas homosexuales lo saben.
  • La iglesia moderna y parte de su liderato ha cometido el doloroso error de aceptar las falsas premisas en la cual los activistas homosexuales basan sus reclamos, en la esperanza de lucir como gente moderada y razonable. Al así hacerlo hemos debilitado grandemente nuestra posición en esta batalla. Cuando hablamos de la homosexualidad estamos hablando de una perversión sexual, que ha sido virtualmente denunciada por cada civilización que ha existido, y que ahora en las mentes de una sociedad moderna ha pasado a ser de un vicio a una institución pública, con privilegios y derechos que ahora quiere incluir el acceso a infantes a través de la adopción, como lo señaló la Secretaria de la Familia y de nuestros niños en las escuelas a través de currículos propagandísticos, como lo anunció el actual Secretario de Educación. Si queremos ganar esta lucha no podemos sacrificar unos principios fundacionales.
  • Finalmente, una nueva generación de personas, esta hastiada de los debates morales, especialmente de aquellos relacionados con la moralidad sexual. La realidad es que la sociedad siempre ha debatido sobre estos asuntos, y era fácil cuando la sociedad corría en la misma dirección de apoyo a la moral judeocristiana. Pero las cosas han cambiado. Los militantes de la “nueva moral sexual”, que no es otra cosa que la vieja inmoralidad de siempre, en los últimos años han ganado experiencia, son gente audaces y enérgicos. Por otro lado los defensores de la moralidad tradicional están exhaustos y descorazonados. Gracias a Dios, en Puerto Rico, esa misma audacia y el atrevimiento y borrachera de poder de activistas homosexuales y otros, han tenido el efecto de  levantar nuevas voces y el aunar fuerzas de todo el espectro religioso del país, que ya, al ver lo que se nos viene encima, dijeron: ¡BASTA YA! y se han decidido a luchar, a lanzarse a las calles y a iniciar una campaña de educación en todas nuestras iglesias.

El tiempo de no prestarle mucha atención al significado de las palabras en las leyes se acabó, tenemos que hacerle entender a nuestros legisladores la importancia de la precisión y definición de las palabras. Un cambio en el significado de las palabras puede presuponer un cambio en la manera en que la gente piense y actue.

¿Qué ha ocurrido en diferentes partes del mundo en donde se ha aprobado leyes protegiendo la orientación sexual e identidad de género de las personas, y luego le han añadido por la izquierda las famosas leyes de crímenes de odio? Veamos algunos ejemplos:

  • El Rev. Ake Green, Pastor de la Iglesia Pentecostal sueca en Kalmar, fue sentenciado a cumplir un mes de prisión acusado por el delito de incitar al odio contra homosexuales. En el verano del 2003 predicó un mensaje desde el púlpito de su iglesia (Genesis 19), en donde citó varios versos de la Biblia relacionados con la homosexualidad. El Fiscal del caso alegó que: “…coleccionar citas bíblicas sobre este tópico, como lo hizo él, hace su discurso uno de odio”. Pasó por un calvario personal y legal por este caso. Sus abogados tuvieron que recurrir a cortes internacionales para llamar la atención sobre esta injusticia. Ante la presión política el Tribunal Supremo de Suecia le anuló su sentencia, no sin antes advertirle que si la conducta se volvía a repetir el final sería otro. Ake Green decidió no predicar sobre Génesis 19. ¿Lección de esto? Triunfo el poder intimidador del estado.
  • En el 1997, el creyente Hugh Owens compró espacio en el periódico canadiense “Star Phoenix” de Saskatoon, en donde publicó un anuncio en donde aparece un dibujo con una pareja del mismo sexo tomadas de la mano y dentro de un círculo con el símbolo de: Dile No. Adicional el anuncio contenía cuatro citas bíblicas. La Comisión de Derechos Humanos de Saskatchewan decidió que aunque el dibujo era de mal gusto, la real violación de ley eran los versos bíblicos, porque constituían retórica de odio. Tuvo que pagarle una multa de $1,500 a cada uno de los tres querellantes homosexuales. Tuvo que litigar varios años por este caso. Se vino a decidir finalmente tras años de litigios.
  • El Cardenal Antonio María Rouco Varela, de Madrid, enfrentó una demanda por haber predicado contra la conducta homosexual en una homilía que ofreció en la Catedral de Madrid en la celebración de la Fiesta de la Sagrada Familia.
  • En Irlanda, tanto clérigos como obispos fueron advertidos que la distribución de una publicación del Vaticano en donde se discute el tema del reconocimiento de las relaciones de parejas del mismo sexo (oponiéndose a las mismas) podía enfrentar cargos bajo la ley irlandesa que prohibe “incitar al odio”.
  • El verano del 2003, el Rev. Dr. Peter Foster, Obispo Anglicano de Chester, Inglaterra, fue investigado bajo la ley de “crímenes de odio” y recibió una reprimenda de parte de las autoridades locales, por hacer la observación de que “las personas homosexuales pueden vencer sus inclinaciones homosexuales y reorientarse a sí mismos”. El Jefe de la Policía llegó a atacar verbal y públicamente al obispo por tales declaraciones y llegó a insinuar que comentarios como ese podían incitar a personas a cometer violencia en contra de homosexuales.
  • El cardenal belga Gustaaf Joos  se enfrentó a una demanda radicada bajo las leyes antidiscriminatorias por haber hecho unos comentarios sobre la naturaleza de la homosexualidad y las enseñanzas de la Iglesia sobre el particular, que fueron publicadas en una revista, y “ofendió” a los homosexuales.
  • En Alberta, Canada, el pastor de jóvenes, Rev. Stephen Boissoin, fue citado por la Comisión de Derechos Humanos de Alberta, por que en el 2002, al enterarse de que una organización homosexual pretendía imponer un currículo en las escuelas públicas de Alberta, diciendo que el mismo era “normal, aceptable, necesario y productivo”, escribió una carta a un editor  exhortando a los lectores a informarse sobre esta situación. Un profesor universitario que leyó la carta en el periódico lo denunció bajo las leyes que prohiben la discriminación por orientación sexual.
  • Al maestro de escuela del Distrito de Columbia, Canada, Chris Kempling se le suspendió su licencia magisterial por escribir una carta al editor de un periódico local en donde expresó sus puntos de vista sobre el tema de la homosexualidad.
  • Al estudiante homosexual Mark Hall, la junta de la escuela católica romana de Ontario le prohibió llevar a su novio homosexual al baile de graduación, como su pareja. La Corte Superior de Ontario le concedió un interdicto contra el colegio católico fallando que el derecho del individuo iba por encima del derecho y las normas de la institución religiosa.
  • El Ejército de Salvación, que proveía de servicios a los necesitados, mediante contratos del estado, fueron excluídos de la participación en los mismos por sus convicciones religiosas. Esto debido a las leyes que prohiben el discrimen por orientación sexual en San Francisco.
  • En ciudades como Nueva York ya se han excluído a las iglesias de contratos públicos. El estado había aprobado que todo constructor que haga negocios con ellos, que sobrepasaran la cantidad de $100,000, tenían que darle plan médico a las parejas homosexuales. Esto deja fuera a iglesias que, aunque le brindan plan médico a las parejas casadas, por convicciones no pueden hacer esto con parejas del mismo sexo.
  • La Diócesis católica de Colorado fue investigada por el IRS, con la intención de removerle su privilegio de exención contributiva por el solo hecho de que el Obispo enseñó desde el púlpito que el matrimonio homosexual era “intrínsecamente malo”, y que eso era algo que se le debía de informar a los votantes católicos. Se “ofendieron” los homosexuales y se querellaron.
  • En el estado de Montana, un grupo de activistas homosexuales llevó a una Iglesia Bautista a la Comisión de Prácticas Políticas por haber mostrado un video a la congregación que hablaba de los peligros del matrimonio homosexual, y en donde se urgía a los creyentes a firmar una petición que solicitaba una enmienda a la constitución del estado para que reafirmará que el matrimonio solo podría ser contraído por un hombre y una mujer.
  • La Alcaldesa católica de London, Ontario, en el Canada fue multada en $10,000 dólares por la Comisión de Derechos humanos de Ontario, acusándola de discriminación por rehusarse a emitir una proclama a favor del “Día de Orgullo Gay”.  a pesar de que había otorgado todos los permisos municipales para una marcha en la ciudad. Su negativa a afirmar la conducta homosexual en una proclama fue interpretada por la entidad gubernamental como una violación al Código de Derechos Humanos que prohibe el discrimen por orientación sexual.
  • Un miembro del partido gobernante en Francia fue multado en $4,000 dólares por violación a las actuales leyes de “crímenes de odio”. Christian Banneste, dijo en el 2004 que: “la conducta homosexual es peligrosa para la humanidad si se llevara hasta los límites”. Los activistas homosexuales lo demandaron diciendo que esa frase incitaba la odio. Es la primera vez que se toma una acción contra un miembro del Parlamento, desde que hace unos años Francia prohibió todo comentario crítico a la homosexualidad. Banneste ha apelado a tribunales de la Unión Europea su multa.
  • Joe y Helen Roberts, una pareja de creyentes retirados, fueron sujetos a un interrogatorio policial de 80 minutos porque se querellaron ante el consejo municipal por las políticas de este ente gubernamental a favor de de los derechos homosexuales. A pesar de no haber cometido delito criminal alguno, ni la policía, ni el consejo municipal quisieron brindarle excusas por el atropello. Los Robert’s tuvieron que iniciar una acción legal con la sola intención de que se disculpen las autoridades por el abuso.
  • Harry Hammond, un anciano en Inglaterra que se desempeñó como evangelista en las calles fue atacado por activistas homosexuales por portar una pancarta que leía: “Alto a la inmoralidad. Alto a la homosexualidad. Jesucristo es el Señor”. Se sometió a juicio, fue encontrado culpable y se le multó con 300 libras y otras 395 por las costas del proceso judicial. El mal rato al que fue sometido le provocó la muerte poco después.
  • En Lawrence, Massachussetts el pastor José Linares,  padre de familia, casado con Iris de Linares, dos hijos menores, que fueron acosados por extremistas gay  se le acusó de contribuir al asesinato de un joven homosexual y violar las leyes de crímenes de odio basadas en la orientación sexual de los individuos  por un comentario que hizo en la radio condenando la homosexualidad como un pecado. Las autoridades de Lawrence tuvieron que darle garantías al acusado de que los manifestante LBGTT no volverían a tomar el juzgado como en un momento lo hicieron cuando  se estaban presentando las acusaciones. El acusado enfrentaba hasta 45 años en prisión si era declarado culpable. Finalmente fue declarado inocente de todos los cargos.
  • Sin lugar a dudas, crear derechos legales como lo están proponiendo legisladores del Partido Popular Democrático, basados en orientaciones sexuales e identidades de género tiene una capacidad única, como demuestran algunos de los ejemplos anteriores, de chocar con los derechos de las comunidades de fe. Existe una discrepancia obvia entre las personas que creen que la práctica de la homosexualidad es aceptable y los que opinan que es moralmente errónea.

Todas las seis religiones principales del mundo se oponen a la práctica de la homosexualidad.  La Biblia deja claro que la práctica homosexual es pecado. La Biblia sin embargo no condena a aquellos que enfrentan la tentación homosexual y la resisten. Dichas personas están en el mismo predicamento de cualquier otra persona que lucha con un sinnúmero de tentaciones a cometer otro tipo de pecados, incluyendo los sexuales.  Una vez una persona se envuelve en la práctica de la conducta y la afirma como buena, está rechazando parte de las enseñanzas éticas de la Biblia.

Se ha dicho a menudo en los medios masivos de comunicación que los homosexuales necesitan protección de las leyes de derechos civiles, por que “han nacido así y no pueden cambiar”. Sin embargo, este reclamo no ha podido ser validado por evidencia científica –la homosexualidad no puede, ni debe ser tratada como cualquiera otra de las categorías protegidas, como lo serían la raza y el sexo. Por ejemplo, un estudio del 2003 dirigido por uno de los siquiatras que más posturas pro-homosexuales había asumido en la Asociación Americana de Psiquiatría, concluyó que los homosexuales podían convertirse “en predominantemente heterosexuales a través de la psicoterapia”.  El 84% de homosexuales y lesbianas que participaron en el estudio se convirtieron nuevamente en heterosexuales al finalizar el estudio. Sin embargo, no existe suficiente psicoterapia que pueda cambiarle la raza, el sexo y la edad a ningún otro grupo que goza del privilegio de minoría protegida.

Otra situación dramática e importante de cambio es la tranformación que ha ocurrido en la vida de cientos y cientos de homosexuales y lesbianas que perseveran en nuestras iglesias que evidencian el poder transformador de la Palabra de Dios y de Jesucristo en sus vidas. Como nos señala el Apóstol Pablo en 1 de Corintios 9:11: “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados; ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios”.

¿Por qué se están proponiendo cambios tan radicales a las leyes? ¿Por falta de protección a estos grupos sexuales?  No, de ninguna manera. El fin de los activistas es lograr la afirmación de su conducta a través de la fuerza de la ley. ¿Por qué se proponen cambios tan fundamentales a las leyes que pueden afectar permanentemente la institución de la familia y  el matrimonio? La razón es sencilla, estas nuevas leyes se convierten en mecanismos de destrucción y/o debilitamiento del lugar especial que goza el matrimonio en nuestra sociedad. La promoción y celebración de la conducta homosexual envia el mensaje de que, cuando se trata de relaciones sexuales, ya no existe lo correcto y lo incorrecto, todo se vale. Según estos activistas sexuales toda conducta sexual consentida se debe validar y promover, aún a expensas de castigar o criminalizar a todos aquellos que no estén de acuerdo.

Hemos visto con mucha preocupación en los últimos años el cómo los medios masivos de comunicación, la industria del entretenimiento y los propios gobiernos de turno están tratando sistemáticamente de censurar la libertad de expresión religiosa. Si no nos ponemos de pie ahora, y los confrontamos, estas tendencias y desarrollos erosionarán poco a poco nuestro experimento con la libertad y llevará a un aumento en la hostilidad, no a los grupos homosexuales, como lo quieren presentar algunos medios o legisladores, sino contra el sector de fe en nuestro país. La historia no se equivoca, la historia se repite cuando sus ciudadanos la ignoran. Eso lo vemos en los procesos en donde se eligen grupos como blanco de persecución. Por ejemplo, ¿cómo Hitler convenció a Alemania a que cooperara con su “solución final” ( el exterminio de judíos y otras minorías étnicas ). Lo hizo, marginalizando estos grupos a través de leyes en donde limitaba sus libertades, luego utilizo los medios de comunicación para demonizarlos y finalmente los colocó como chivos expiatorios y responsables por el deterioro y fracaso de Alemania como nación. El resto es historia conocida.

Las legislaciones propuestas no es para garantizarle a los homosexuales acceso a empleos o techo, o protecciones económicas en sus relaciones, eso ya lo tienen garantizado por leyes existentes. No, la verdadera razón es impedir que cualquier persona emita una opinión sobre el tema de las preferencias sexuales, que no vaya a la par con lo que creen algunos de estos grupos minoritarios. La intención final es intimidar y censurar la expresión religiosa. Es intimidar a iglesias y pastores. Pero Puerto Rico se va a levantar en defensa de la familia, el matrimonio, la vida y la niñez. Todos al Capitolio el lunes ( feriado ) 18 de febrero de 2013.

La última cita del primer párrafo de este artículo donde un sacerdote católico visualiza una persecución a su iglesia, por sus enseñanzas y por los eventos políticos que se están observando, no está tan distante como podríamos pensar. En este tiempo que nos ha tocado vivir las noticias cambian de la noche a la mañana.

Tenemos que ser como creyentes e iglesia, misericordiosos, tenemos que practicar la justicia, la verdadera tolerancia y el amor. Tenemos también que ser firmes en la defensa de lo que creemos, otros lo hacen y no se avergüenzan Nosotros no podemos hacer menos que eso.

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