El Alcance de la Cruz

El Alcance de la Cruz

Tomado del libro “The End of Christianity” (Autor: William Dembsky, 2010)

La bondad de Dios en la creación, comienza y termina en la Cruz. En 1 Cor. 2:1-2, el apóstol Pablo enfatiza el rol central de la Cruz: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.”

En la Cruz, el Hijo eterno de Dios entró completamente a la condición humana, tomó en si mismo la totalidad del pecado y el dolor humano, y de una vez para siempre extinguió el poder del mal sobre nuestras vidas. Para realizar una salvación tan grande, Cristo pagó el precio último, experimentó rechazo, humillación, tortura física, tormento psíquico y muerte. Por amor a la humanidad, puso su vida por la nuestra, asegurando nuestra redención. Luego, a través de su resurrección, derrotó a la muerte y nos dio vida eterna.

Interpretación incorrecta de la Cruz

Ana Williams, investigadora médica, argumentó que cualquiera sufriría la Cruz si considerara sus costos y sus beneficios; donde los costos son mínimos comparados con los inmensos beneficios. Ella estaba preguntando, ¿Cuál es el alcance de la Cruz? ¿Si el sufrimiento de Cristo en la Cruz incluye adecuadamente la totalidad del sufrimiento humano? Ella dice que Cristo cogió una ganga puesto que la crucifixión duró unas cuántas horas. Su tiempo en la Cruz fue pequeño según los estándares de la época. Para ella el sufrimiento físico de nuestro Señor no fue mayor que el de muchas personas que fueron brutalizadas en Roma. Ella dice que pagó un precio muy bajo por la redención del mundo.

La interpretación incorrecta de Williams, es cónsona con el contenido de la película, La pasión de Cristo, donde su productor Mel Gibson solo enfocó el elemento de la violencia física que rodeó la crucifixión, omitiendo el sufrimiento mucho más profundo de Jesús, para el cual la Cruz no era más que una expresión externa. Si la totalidad del sufrimiento de Jesús consistió solo del dolor que experimentó en la Cruz, Williams tiene razón. Si éste fuera el caso, su dolor sería únicamente suficiente para los bien alimentados, profundamente sedados y excesivamente entretenidos occidentales cuyas aflicciones principales son la tensión y la desilusión.

¿Puede la Cruz alcanzar la totalidad de la humanidad y lo peor de sus sufrimientos? Hay muchas formas de muerte, de degradación y de tormento que son peores que las pocas horas que Cristo sufrió en las manos de los romanos. Tres de ellas son: (1) paralización total donde el cuerpo no puede reaccionar a nada pero la mente continua consciente, donde el cuerpo es un féretro vivo durante años, (2) sujeto de experimentación médica de Josef Mengele, por largo tiempo en el campo de exterminio Nazi de Auschwitz, y (3) violación y tortura durante varios meses por uno de los hijos de Sadam Hussein por rechazar sus proposiciones para ser finalmente destrozada por sus perros Doberman. Si enfrentáramos uno de estos horrores, ¿qué consuelo nos darían las palabras de una persona que sufrió varias horas de insultos y crucifixión?

Gregorio Nizianzus, padre de la iglesia, dijo que Cristo no puede redimir lo que no ha experimentado. ¿Cómo Cristo puede vencer el pecado del mundo, si su experiencia de las consecuencias de ese pecado son al menos parciales – si él no ha bebido la copa completa de la ira de Dios?

Interpretación correcta de la Cruz

Es importante indicar que estamos seguros de que nuestra mente finita no puede visualizar el alcance total de la Cruz. La respuesta comienza estableciendo que: (a) Cristo no había pecado y por ende no era culpable del castigo que recibió (Heb. 4:15) y (b) en la antigüedad la crucifixión era la tortura última.

La Cruz apunta hacia una realidad más profunda de sufrimiento divino que casi se pierde en películas como la Pasión de Cristo. Varias imágenes bíblicas indican que el sufrimiento de la Cruz no se puede confinar meramente a las pocas horas de la pasión terrenal de Cristo. Después de la resurrección Jesús se aparece a sus discípulos y dice a Tomás …”coloca tus dedos en mis heridas”. ¿Por qué el cuerpo resucitado de Jesús tiene las heridas de la crucifixión? ¿Por qué en el libro de Revelación, Jesucristo se presenta como el cordero inmolado? No hay indicación en la Biblia de que en la eternidad los redimidos de Cristo tengan las marcas de su sufrimiento en la tierra. Pero nuestro Señor llevará las marcas de su sufrimiento en la eternidad “el cordero sacrificado desde la fundación del mundo”(Rev. 13:8). Los sufrimientos de Cristo trascienden su tortura por los romanos.

Otro factor a considerar es el deseo total de Cristo de morir en la Cruz. La mayoría de nosotros, cuando está en situaciones de dolor y tristeza, busca maneras de salir de ellas. Si hubiera un botón para que desaparecieran nuestros problemas, lo oprimiríamos inmediatamente. Cuando Jesús se entregó así mismo para ser crucificado, él podía detener el proceso en cualquier momento. El lo hizo claro en las Escrituras (Juan 10:17-18, Mateo 26:53). ¿Qué dice de nuestro Señor Jesús, el que haya escogido, en nuestro favor, experimentar la agonía última aunque en cualquier instante podía evitarla?

El conocimiento de Dios incluye conocimiento del futuro. Otro facto es que cuando Dios se hizo hombre en Jesús, dejó a un lado su omnisciencia (Lucas 2:52, Marcos 13:32). Cuando Dios se hizo hombre, fue con el propósito de identificarse con la totalidad de la experiencia humana y esto no es posible si Jesús retiene todos sus “privilegios” divinos. El retuvo privilegios tales como sanar personas, resucitar muertos, echar fuera demonios y calmar tormentas. El rechazó solo aquellos privilegios que le impedían estar sujeto a situaciones problemáticas. En la Cruz, Cristo se identificó con la totalidad del sufrimiento humano, esto incluye el desconocimiento y la incertidumbre que intensifica el sufrimiento humano. Pero, ¿cómo Dios en Cristo, se identifica completamente con la humanidad, tal que conoce el alcance total del sufrimiento humano (sin él haber pecado)?

Primero, hay que ver la Cruz como una ventana a una realidad más profunda del sufrimiento humano. Las Escrituras enseñan que para Dios un día es como mil años. Entonces, un día en cada año es a su vez, mil años. Por tanto, un día para Dios es como 365 millones de años. Si desarrolla la matemática hasta su conclusión lógica, verá que para Dios un instante es una eternidad. Por esta razón las seis horas que Jesús estuvo colgado en la Cruz no son obstáculo para que Dios tomara sobre sí mismo todos los sufrimientos de la humanidad.

Segundo, en la encarnación, y específicamente en la Cruz, Jesús se identificó con la humanidad a un nivel profundo. En el Nuevo Testamento, Pablo: dice que Cristo es nuestra vida (Col. 3:4), describe al creyente como crucificado con Cristo (Gal. 2:2), se regocija en participar de los sufrimientos de Cristo tal que nuestros sufrimientos se convierten en una expresión del sufrimiento de Cristo (Fil. 3). Cuando sufrimos, Cristo sufre. Esto se observa en Mateo 25. La falta de los cabritos consistió en no mostrar misericordia a Cristo cuando estaba hambriento, enfermo y preso. Cristo les dice que faltaron cuando no lo hicieron a otros (Mat. 25:45). Su falta consistió en no obedecer el mandato de amar a su prójimo como a si mismos. Hay que amar al prójimo como a si mismo. La razón es que somos una unidad: nuestra vida y su vida es la de Cristo (Col. 3:4). Cristo en la Cruz se sacrificó a si mismo por la vida del mundo y por consiguiente se convirtió en la vida del mundo (Juan 6:51). Cuando nos amamos unos a otros, amamos a Cristo.

La identificación de Cristo con nuestras limitaciones y debilidades hace posible que Dios nos ame y nos llame sus amigos (Juan 15:13-15). Ninguna otra religión o sistema puede explicar el amor de Dios por la humanidad. En la encarnación y en la Cruz, Dios en Cristo se despojó a si mismo. Dios descendió para salvarnos. El acto último de amor de Dios es un acto último de humildad. “Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2Cor. 5:21). Mediante la Cruz, un Dios infinito formó una relación de amor y amistad con criaturas finitas.

La muerte de Cristo fue cualitativamente diferente de cualquier otro tipo de muerte. Timothy Keller dice “El dolor físico fue nada comparado con la experiencia espiritual del abandono cósmico. Solo el Cristianismo, entre las religiones del mundo, reclama que Dios se hizo completamente humano en Cristo Jesús y que por ende conoció el rechazo, la soledad, la pobreza, la tortura y el encarcelamiento. En la Cruz, él fue más allá del peor sufrimiento humano y experimentó abandono cósmico y un dolor que excede por mucho el nuestro …”

Pero, ¿Porqué fue necesaria la Cruz? Vea la segunda parte.

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