Mentalidad de Siervo (Rom. 1:1)

Cuando Pablo escribe el libro de romanos, se dirige a una iglesia pequeña que vive en la capital (en este caso el centro cultural) del mundo de ese tiempo. Roma es el imperio que controla el mundo y donde se desarrolla la ciencia, la matemática, la tecnología, el arte, el comercio; en fin, la cultura que permea todo el imperio. Los romanos absorbieron gran parte de la cultura de los griegos. De modo que los romanos tenían una cultura muy amplia y de avanzada. El romano tenía acceso a lo último en la ciencia y en la tecnología. En promedio, eran de las personas más educadas de su tiempo.

Sin embargo, Pablo, una persona muy educada (intelectual), posiblemente con varios doctorados, que hablaba varios idiomas y conocía la literatura judía y griega; no se presentó a la iglesia a través de sus logros profesionales. Por el contrario, se presentó como siervo (o esclavo) de Jesucristo. De hecho, en Roma la esclavitud estaba legalizada. Así que los romanos entendían muy bien lo que significaba ser esclavo. ¿Por qué Pablo se presentó como esclavo de Jesucristo?

En Roma, el esclavo era propiedad de su amo durante toda su vida; mientras fuera esclavo. Su vida le pertenecía a su amo. Llevaba en su cuello una cinta de metal que lo identificaba como esclavo y no podía quitársela por si mismo. Era esclavo por necesidad y no por voluntad propia. Vivía para desear y hacer la voluntad de su amo.

En este ambiente mental, Pablo se presentó como esclavo de Jesucristo. En su caso no por obligación (pues era ciudadano romano de nacimiento), sino porque voluntariamente deseó y se hizo esclavo de Jesucristo. Estaba consciente de que convertirse al Cristianismo (acción voluntaria) significaba pasar a ser siervo (esclavo) de Jesucristo. Con esta declaración de apertura, estaba recordando a los hermanos, que ahora debían vivir para Jesús. Esta actitud de vivir como siervo es la única que posibilita al cristiano para que sea útil y de fruto para el reino.

En nuestro ambiente mental, es muy poco común que un cristiano se identifique como esclavo de Jesucristo (use el término siervo como carta de presentación). ¿Cuáles son algunas de las razones posibles? Una de ellas es que la connotación de la palabra siervo (esclavo), en esta cultura, donde el dios principal es la “libertad para ser y hacer”, se considera extremadamente negativa e incluso repugnante. Otra, que rechazar los “deseos de la voluntad propia” para vivir de acuerdo con los deseos de la “voluntad de Jesús” es pedir que muera a sí mismo. Al combinarlas, el vivir como siervo implica morir a los deseos propios y nadar  en contra de la cultura de este tiempo. Nuestro ambiente mental (ideas dominantes) nos empuja a una vida centrada en nosotros mismos.

Pensar y vivir de esta manera trae como consecuencia el rechazo e incluso la persecución por parte de la cultura. El fundamentalismo secular es intolerante con la visión cristiana y con aquellos que viven conforme a ella. Tildan a los cristianos de anticuados e incluso de retardos mentales. En este ambiente mental ser siervo de Jesucristo tiene un precio muy alto. Implica la burla, el rechazo e incluso la persecución. ¿Cuántos están dispuestos a pagar este precio?

Pablo estaba muy claro de cual debería ser la respuesta a la pregunta anterior. Por esta razón dijo: “Porque no me avergüenzo del evangelio pues es potencia para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego. Porque la justicia de Dios se revela por fe y para fe; de manera que el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17). Pablo no se avergonzaba de creer, presentarse y vivir como siervo (esclavo) de Jesucristo.

Comúnmente una persona siente vergüenza cuando piensa que su forma de pensar o actuar no funciona, ha fallado o es incompatible con la manera correcta dever la realidad. Pablo comienza diciendo que el Cristianismo (vivir para Cristo) como sistema de pensamiento y como sistema de vida le ha funcionado en todo momento y no le ha fallado en nada. Por tanto no siente vergüenza alguna de identificarse como esclavo de Jesucristo.

El Critianismo es una cosmovisión (forma de entender y de vivir en el mundo) que es para todos los hombres (judíos y gentiles; educados y bárbaros) y que tiene la potencia (dinamita) para salvar a todo aquel que crea en Jesucristo. Sin embargo, aunque es para todos, solo se salvan los que creen en Jesús.

¿Has sido justificado? ¿Se fue tu culpa? La respuesta es afirmativa sí aceptaste a Cristo como único y verdadero salvador. La justificación es un término legal que significa que Dios padre acepta la muerte de Jesús en la cruz como el pago por tus ofensas y te declara libre de culpa. De manera que la salvación no es por obras que hayas hecho sino por la obra completa de Jesucristo en la cruz del Calvario. De modo que la justicia se revela por la fe. Eres justificado por la fe en la obra completa de Jesús en la cruz.

Ahora bien, “la justicia de Dios se revela por fe y para fe”; en otras palabras, que en el momento en que eres justificados por la fe, el Espíritu Santo entra a tu vida para ayudarte a vivir por la fe. En otras palabras, a vivir como siervo de Jesucristo. Un siervo de Jesucristo es aquel que vive conforme a sus enseñanzas. De aquí la importancia de escudriñar las Escrituras. ¿Cómo vas a conocer su voluntad si no lees su palabra? Tienes que estudiar su palabra para saber como debes comportarte dentro y fuera de la casa de Dios.

Regresar a la actitud de siervo (esclavo) es la única manera de lograr el propósito para el que fuiste creado y alcanzar la paz que solo Dios puede dar.

Dios te Bendiga

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