Protestan Aniversario de Playboy en San Juan

Por Milton Picón Díaz, Presidente

Morality in Media de PR

Playboy, no es la inocente revista que se vende en los estantes de muchos comercios en Puerto Rico. No, empresas pornográficas como Playboy y otras han logrado establecer sus imperios multimillonarios basados en mentiras que han creído muchas personas. Mentiras como la de que el consumo de pornografía es un entretenimiento inofensivo, mentiras como la de que la pornografía es una expresión sexual benigna o beneficiosa para parejas, mentiras como la de que se pueden llegar a ver mujeres y niños como objetos e instrumentos sexuales, sin mayores consecuencias. Estas mentiras unidas a la “glamourización” de una sexualidad sin control e irresponsable han permitido que empresas como estas, puedan operar impunemente, muy pocos se atreven cuestionar su filosofía y contenido.

Piquete contra Playboy

Muy pocas personas conocen el cómo esta publicación a través de los años ha promovido el ver a los menores de edad, particularmente a las niñas, como objetos sexuales, además de justificar la pedofilia. Por décadas la revista Playboy ha publicado imaginería infantil que ha llevado a muchas personas a dañarse la mente lascivamente en contra de menores de edad. Es común encontrar este tipo de publicación en allanamientos a propiedades de ofensores sexuales.

A mediados de los 80’s se hizo público un estudio de la Dra. Judith Reisman, titulado: “Images of Children, Crime and Violence in Playboy, Penthouse and Hustler” ( Imágenes de Niños, Crimen y Violencia en Playboy, Penthouse y Hustler ) en donde se examinaron todos los ejemplares de Playboy desde diciembre del 1953 hasta diciembre de 1984 ( cuando concluyó el estudio ) en donde se mostraban menores de edad. De acuerdo a este estudio se recopilaron 3,045 caricaturas, dibujos, fotografías e ilustraciones en donde el 47% de las mismas correspondían a menores de entre 3 a 11 años de edad; y el 33% correspondían a menores entre los 12 y 17 años. Dos terceras partes de las representaciones de menores en Playboy tienen connotación sexual de acuerdo a este estudio. Cuando una estación europea reportó periodísticamente el mismo en 1994 en Amsterdam, Playboy demandó por difamación y libelo y perdieron la demanda, al no poder presentar evidencia que probara que dicho estudio no estuviera diciendo la verdad. Este tipo de noticia apenas se reportó en los Estados Unidos, mucho menos en Puerto Rico. La Dra. Reisman encontró que en los 30 años que estudio publicaciones de Playboy encontró imaginería infantil en un promedio de 8.2% en cada edición de las estudiadas. Playboy ha publicado artículos defendiendo la pedofilia, que aparecieron originalmente en publicaciones pedófilas europeas.

Playboy ha presentado en sus páginas desde sus inicios una mezcla de deportes y sexo, en el 1968 añadió el tema de drogas ilegales. A finales de los 60’s aparecían escenas visuales de drogas, de las cuales el 28% envolvía a gente joven utilizándolas en una forma “glamourosa” y recreacional. En la década de los 70’s financiaron organizaciones como NORM, que pide la abrogación de las leyes que prohíben el uso de la mariguana, organización que posteriormente ha cabildeado para que se legalice la cocaína. En el estudio que mencionamos anteriormente de las 3,045 imágenes estudiadas en 373 ediciones de Playboy un gran por ciento estaba relacionado al uso de drogas y alcohol en menores de 18 años.

Para Playboy, temas como la violación grupal, el abuso incestuoso, la prostitución juvenil, la necrofilia y el sadomasoquismo son motivos de risa y diversión. La gente a veces desconoce el hecho de que a través de la risa, o el humor también se puede educar en una forma poderosa. La gente baja sus defensas ante el humor y los mensajes les llegan directo, sin el beneficio del discernimiento y el análisis critico.

Sin lugar a dudas no podemos dejar de denunciar que la explotación sexual de mujeres y menores de edad no puede ser considerada un acto de celebración, como lo quieren hacer ver los promotores de este evento en el día de hoy. De ninguna manera vamos a permitir que se “glamourice” la industria de la comercialización de la sexualidad humana. Tenemos la obligación de denunciar las mentiras que propaga la industria multimillonaria de la pornografía. Se estima que la misma es un negocio global de sobre $97 billones de dólares anuales, de los cuales entre $12 a $14 billones se gastan solamente en los Estados Unidos, el principal exportador de esta indecencia al mundo entero.

Cuando nuestras organizaciones se fundaron en Puerto Rico, allá para la década de los 70’s, no existía el grupo multisectorial de organizaciones profesionales alrededor del mundo, que en el día de hoy denuncian los efectos de la pornografía sobre individuos, familias y en la fuerza laboral. Precisamente en este año en curso, se llegaron a publicar los resultados de un estudio realizado por una gama amplia de profesionales que quisieron conocer los costos sociales que tiene la industria pornográfica. En el estudio participaron una gama amplia de profesionales entre los que se encontraban siquiatras, sicólogos, sociólogos, abogados, médicos y economistas, entre otros.

Estos estudiosos concluyeron que con el arribo del Internet, personas de todas las edades, sexos y clases sociales ya tienen acceso a contenido pornográfico hecho a la medida de sus gustos y fantasías, por perversas que sean. La edad promedio para accesar pornografía a través del Internet es la de ocho años de edad.

Queremos reiniciar una cruzada en el día de hoy contra esta lacra social solicitando entre algunas cosas:

  1. Se aumente la conciencia entre la comunidad terapéutica de los daños que producen las adicciones sexuales.
  2. Que haya una respuesta vigorosa de la industria privada en relación al consumo y acceso de pornografía desde las áreas de trabajo que se convierten en unas inseguras para miles de trabajadores.
  3. Que los medios masivos de comunicación, incluyendo a productores, guionistas, ejecutivos de la industria hagan su aportación para que se “desglamourice” el uso de la pornografía como parte de la cultura popular.
  4. Por ultimo, que el gobierno retome una política pública, de cero tolerancia a la obscenidad, política abandonada a principios de la década de los 90’s y comience nuevamente a investigar y a denunciar a los mercaderes de la explotación sexual.

Ya hay signos de progreso en esta área, cuando vemos a la Asociación Americana de Psiquiatría proponiendo una revisión al Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM) donde por primera vez se incluyen referencias a la pornografía, como posibles factores en los “desórdenes híper sexuales”.

Todos aquellos que quieran ver toda la evidencia que se ha acumulado contra las empresas Playboy pueden ir a este portal en el Internet: http://www.drjudithreisman.com.

Morality in Media de PR

P.O. Box 2070

Vega Alta, PR 00692-2070

Tel. y Fax (787) 883-3984

email: miltonpicon@hotmail.com

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