Tres tipos de amor …

  • Te amo sí …

Este tipo de amor es muy común en nuestra cultura. Es el que se representa mediante la frase “Te amo sí…”. Es el amor que se recibe cuando se cumple con ciertas condiciones. La persona tiene que hacer algo para ganarlo. Por ejemplo; sí cumples mis expectativas como amante, sí satisfaces mis deseos y otros condicionales, yo te amaré. Este amor se ofrece en intercambio por algo que el amante quiere. Su motivación es básicamente egoísta. Su propósito es ganar/obtener algo por el amor que profesa.

Este tipo de amor exige que se cumpla con ciertas condiciones para que la relación funcione o esté bien. Este tipo de amor condicional casi siempre termina destruyéndose a si mismo, porque tarde o temprano, un miembro de la pareja no logra cumplir con las exigencias del otro. Muchas parejas se rompen porque están fundadas en este tipo de amor.

En este caso, la persona está enamorada, no de la pareja real que tiene, sino de una pareja imaginaria, glorificada y romantizada. Cuando llega la desilusión, o no se cumple con las expectativas, este amor condicional, se convierte en resentimiento. Es trágico y posible que las personas involucradas en el rompimiento nunca sepan la razón.

  • Te amo porque

En este caso la persona es amada por algo que es, tiene o hace. Este amor es producido por cierta condición o cualidad en la vida de la persona amada. Este tipo de amor trae consigo el problema de la competencia. ¿Qué le sucede a este amor cuando llega alguien con más de la cualidad por la que se es amado? La razón principal por la que algunos hombres aman a sus esposas es por su belleza física. ¿Qué le sucede a este amor, cuando llega una dama más hermosa? ¿Qué sucede si llega alguien con más recursos?

El segundo problema asociado consiste en que la mayor parte de los individuos tienen doble personalidad: la externa que responde y se alinea con el ojo público y el otro lado, persona interior, que pocos, si alguno, conocen realmente. Los resultados de la consejería indican que uno o ambos miembros de la pareja tienen miedo de mostrar quienes son en su persona interior. Piensan que si dan a conocer su persona interior, no serán aceptados, ni amados, e incluso rechazados. En este tipo de amor, por miedo a ser heridos, las personas no se pueden dar en un 100%. Por tanto, nunca logran una relación plena.

  • Te amo y punto

Este amor dice, yo te amo a pesar de lo que seas muy adentro y de lo que pueda cambiar de ti. No hay nada que puedas hacer para apagar este amor. Te amo y punto. Necesario entender que no es un amor ciego, puesto que conoce mucho de la otra persona; sus virtudes, sentimientos, faltas y otros. Sin embargo, acepta a su pareja totalmente, sin exigir nada a cambio. No hay modo de ganar, de aumentar o de apagar este amor.

Este amor solo lo puede experimental una persona completa y realizada, una que no tiene que estar alimentándose de las relaciones en la vida para llenar sus vacíos. Una persona realizada es verdaderamente libre para dar sin demandar nada a cambio en una relación. Una vida sin este tipo de amor, eventualmente se desilusiona y confunde.

Amor y punto, es una relación donde se da sin reservas. Donde no se puede esperar para dar. En los otros dos tipos de amor no se puede esperar para recibir. Dar es la forma de deletrear amor y punto. En esta relación no hay espacio para el temor, la frustración, la presión, la envidia o los celos.

Amor y punto, es el amor de Dios derramado a través de una persona y es tan irresistible que hace que la persona amada dé lo mejor de ella. Este amor causa cambios creativos en la persona amada. Los cambios no se exigen, ellos son simplemente la respuesta al amor sin condiciones. Este amor dispara en la persona amada el deseo natural de ser el tipo de persona que debe ser. Ella se da cuenta que no tiene que ser, sino que desea ser. De esto es que trata el amor divino. En Jeremías 31:3 Dios dice “Con amor eterno te he amado, por tanto, te prolongué mi misericordia.” Dios me ama a pesar de miss pecados. Este es el amor que me motiva a servirle.

Este tipo de amor es poco común y Dios es su fuente. ¿Por qué es tan poco común este tipo de amor? Porque es contrario a la “naturaleza egoísta” del hombre y del mundo. Ninguna persona puede mostrar este amor sin la presencia y dirección del Espíritu Santo en su vida. La persona tiene que haber nacido de nuevo, aceptar a Jesús como su único y verdadero salvador y andar en el Espíritu para poder experimentar este tipo de amor. Requiere disciplina y autocontrol, que se controlen las emociones y los deseos. Requiere que cambies tu forma de pensar. “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2)


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