La Marca del Cristiano II

       Al final de su ministerio, Jesús miró al futuro: su muerte en la cruz, la tumba abierta y su ascensión. Sabiendo que tenía que partir, Jesús preparó a sus discípulos para lo que vendría. En este contexto, es que hace claro cual será la marca que distinguirá al cristiano: “… Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, … En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Jn. 13:33-35)

Es un mandamiento “que os améis unos a otros” que incluye un nuevo y más alto estándar, “como yo os he amado”. Pero, como es un mandamiento puede ser violado. El punto es, que es posible ser cristiano sin mostrar la marca; pero si esperamos que los inconversos crean que somos cristianos, debemos mostrar la marca.

Pablo hace claro nuestra doble obligación en Gálatas 6:10: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Esta meta debe ser el centro de nuestra visión cristiana, debemos pensar cuidadosamente en ella y lo que significa en nuestras vidas momento a momento. Debe ser la actitud que gobierna nuestras acciones externas observables. Muy a menudo el cristiano, en su énfasis en dos humanidades, una salvada y la otra pérdida – todavía rebelde contra Dios, ha presentado una imagen de exclusividad que es muy fea.

Nuevo Estándar de Calidad

Tenemos que amar a nuestros hermanos como “Cristo nos ama”. Ahora, pensemos en la calidad y la cantidad del amor de Jesús para con nosotros. Puesto que Él es infinito, nuestro amor nunca será como el de Jesús, nunca será un amor infinito. Sin embargo, su amor es nuestro estándar. Dos cosas pueden suceder, el asunto: (1) se convierte en meramente un banderín que usamos cada vez que hay una actividad – situación horrible, ó (2) es muy profundo y requiere mucho tiempo de meditación y oración por parte del creyente.

En una cultura agonizante como la nuestra, la Iglesia debe ser amante. Jesús otorgó un derecho al mundo. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” En su autoridad, dio derecho al mundo a juzgar si tú y yo somos cristianos verdaderos sobre la base de nuestro amor observable hacia todos los cristianos bíblicos (sea o no miembro de nuestra denominación). Jesús le dice al mundo “En mi autoridad, te doy un derecho: puedes juzgar si una persona es o no cristiana sobre la base del amor que muestra a todos los cristianos.” Si alguien se nos acerca diciendo que no somos cristianos porque no hemos mostrado amor hacia otros cristianos, debemos entender que están ejerciendo la prerrogativa que Jesús les dio. No debemos enojarnos. Debemos ir a nuestras casas, arrodillarnos y preguntar a Dios si lo que dicen es cierto o no. Y si lo es, tienen derecho a decirlo.

Falta en el Amor

Podemos ser creyentes verdaderos y fallar en nuestro amor hacia los cristianos, especialmente cuando estamos en culturas legalistas. Más profundo aún, habrá momentos en nuestras vidas en donde fallaremos en nuestro amor hacia los hermanos. En un mundo caído, no hay tal cosa como una vida cristiana perfecta. Pero, cuando fallemos, debemos pedir perdón a Dios inmediatamente. Jesús no está diciendo aquí, que si fallamos en amar a todos nuestros hermanos no somos creyentes verdaderos. Lo que está diciendo es que el mundo tiene el derecho a decirnos que no somos cristianos.

Si tener éxito en amar a nuestros hermanos cristianos fuera el estándar de si una persona es o no cristiana, entonces no habría cristianos. Cristo dio al mundo un termómetro para concluir “si una persona es o no cristiana”. De hecho, el mundo podría estar cometiendo un error, si la persona es un verdaderamente cristiano.

Jesús está hablando de nuestra responsabilidad, como individuos y como grupo, de amar a todos los cristianos verdaderos para que el mundo no tenga ninguna razón válida de decir que no somos cristianos.

Apologética Final

En Juan 17, Cristo en su oración de Sumo Sacerdote, ora: “para que todos sean uno; como tú, o Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” Aquí está orando por la unidad de la Iglesia, la que debe encontrarse especialmente entre los cristianos verdaderos. ¿Cuál es la apologética final? “Para que el mundo sepa que tú me enviaste.” Aquí Jesús dice algo más profundo. No podemos esperar que el mundo crea que el Padre envió al Hijo, que los reclamos de Jesús son ciertos, y que el Cristianismo es cierto, a no ser que el mundo vea alguna realidad de la unidad de los cristianos verdaderos.

Jesús no está diciendo que los cristianos se juzguen unos a otros sobre esta base. La Iglesia juzga si una persona es o no cristiana por su doctrina, el contenido de su fe, y por lo que enseña. Pero no podemos esperar que el mundo juzgue de esta manera, a ellos no les importan los asuntos de doctrina. ¿Cuál es la marca innegable? El amor que muestran los cristianos unos por otros y no solo por los miembros de su congregación.

Si no mostramos amor, el mundo no escuchará aun cuando demos respuestas correctas. La apologética final es el amor observable de los cristianos verdaderos por los cristianos verdaderos. Este amor debe cruzar todas las líneas (nivel socioeconómico, educación, abolengo, raza, edad, sexo,…). Si el mundo no ve este amor práctico, no creerá que Cristo fue enviado por el Padre.

Amor Visible

¿Qué significa este amor? Primero, que cuando cometo un error y he fallado en amar a mi hermano, voy a él y le digo, “Lo siento” y pido que me perdone. Esta es la manera de restablecer la comunión. Cuando hemos mostrado falta de amor hacia el otro, somos llamados por Dios a ir y decir “Lo siento, realmente lo siento…”

Si no estoy dispuesto a hacerlo, ni tan siquiera he comenzado a pensar acerca del significado de la unidad cristiana que el mundo puede ver. Si no estoy dispuesto: (1) el mundo puede cuestionarse si soy cristiano y (2) que Cristo fue enviado por el Padre y que el cristianismo es cierto. La práctica observable de la verdad y el amor va de la mano de la predicación del evangelio.

Perdón

Debe haber perdón verdadero. El mundo debe observar un espíritu perdonador en medio de la Iglesia. En la oración “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Esta oración no es para salvación. Tiene que ver con la relación existencial, momento a momento, del cristiano con Dios. Necesitamos perdón de nuestros pecados momento a momento, sobre la base de la obra de Cristo, para estar en comunión fluida con Dios. Le estamos pidiendo a Dios que abra para nosotros la realidad de la comunión con Él a medida que perdonamos a los demás. En ocasiones la falta de comunión con Dios resulta de que no hemos perdonado a nuestros hermanos. (Aún cuando repetimos esta oración una y otra vez.)

Debemos practicar un corazón perdonador. Debemos perdonar aún antes de que nos digan “Lo siento.” Eso es lo que dice la oración anterior. Podemos seguir diciendo que está equivocado, pero en medio de ello debemos perdonarlo. Esta actitud debe ser hacia todos los hombres. El verdadero perdón se puede observar. Nuestro amor nunca será perfecto en este mundo, pero tiene que ser suficiente como para que el mundo lo observe o no es de acuerdo a Juan 13 y 17.

La Marca Correcta

El amor y la unidad que produce, es la marca que Cristo dio a los cristianos para que la usen en el mundo. Solo con esta marca el mundo sabrá que los cristianos son cristianos y que Jesús fue enviado por el Padre.



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