La Marca del Cristiano I

En una ocasión un intérprete de la ley (especialista) se pone de pie (señal de reverencia) y le pregunta al Maestro ¿qué debo hacer para vivir para siempre? Esta pregunta se hace varias veces en el nuevo testamento y surge de nuestra mortalidad y de la realidad de que “Dios puso eternidad en el corazón de los hombres.”

El Maestro le responde con otra pregunta; “Eres especialista en materia de ley ¿qué dice ella al respecto?” Jesús conoce el corazón y no tiene necesidad de que nadie le de testimonio del hombre, pues el sabe lo que hay en el corazón. El cuestionador es cuestionado. Hay un cambio sutil de roles, esto es ser astuto y Dios desea que lo seamos (y mansos). El especialista le responde “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu alma y con todas tus fuerzas; y a tu prójimo como a ti mismo.”

Jesús evalúa la respuesta (se coloca en la silla de experto) y dice “Bien has dicho, haz esto y vivirás.” La audiencia debe estar pensando; si sabía la respuesta, ¿por qué le preguntó? ¿Será que sus intenciones no son buenas? Cuando el especialista se da cuenta de que ha sido expuesto (descubierto) trata de justificarse y dice “Te pregunté porque en realidad no tengo idea de quién es mi prójimo.” Esta si que es una respuesta absurda – Los judíos tenían una definición bien clara de lo que este término significaba. Este tipo de respuesta es típico de personas que son atrapadas fuera de base.

En este momento el especialista está a merced del Maestro – con un pequeño golpe (respuesta sencilla) lo haría pedazos en presencia de toda la congregación. Pero nuestro Señor es diferente: ama profundamente a cada criatura viviente, no quiere que ninguna de ellas se pierda y por tanto es paciente. Esta dispuesto a guiarnos, un paso a la vez, hasta que lleguemos a la verdad, si realmente la buscamos.

Jesús en lugar de dar una definición del término, le presenta una parábola. La que han llamado – Parábola del Buen Samaritano. Una parábola es un suceso hipotético del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral. El propósito principal es responder a la pregunta: ¿quién es prójimo?

Parábola:

  • Un hombre (término general – incluye a todo ser humano creado por Dios)
  • Bajaba de Jerusalén a Jericó (camino de 17 millas de largo donde hay un cambio en altura de alrededor de 3,000 pies – camino peligroso y rocoso donde los ladrones se pueden esconder con facilidad). En cierto sentido le dice a la audiencia, tomen precauciones cuando pasen por este lugar.
  • Unos ladrones lo atrapan, lo despojan de sus bienes y vestimenta; y además de eso, en su crueldad lo golpean y lo dejan medio muerto [no está muerto].
  • Un sacerdote que va por el camino, cuando ve al hombre a un lado del camino, se cambia al otro lado y pasa de largo. Un representante de Dios en la tierra (el hombre con la Biblia) se hace el desentendido – ni tan siquiera se acerca para ver la gravedad del asunto. ¿Cuántas veces nosotros hemos actuado de esta manera? Éste representa al líder, el que se supone que guíe al pueblo a través de su buena conducta – que viva conforme a la palabra.
  • Un levita que va por el camino, cuando ve al hombre a un lado del camino, se cambia al otro lado y pasa de largo. Otro representante de Dios en la tierra (el hombre con la Biblia) ni tan siquiera se acerca. Ninguno de ellos mostró sensibilidad alguna. ¿Cuán grotesca es esta imagen? El Señor tenga misericordia de nosotros. En ocasiones, los hombres con la Biblia podemos actuar de manera contraria a lo que ella nos enseña y las heridas que dejamos son profundas. Cuando actuamos de esta manera presentamos una caricatura del Dios que está presente y no está callado.
  • Un Samaritano (que según la percepción de muchos judíos no eran personas buenas) lo vio y se le acercó. Cuán hermoso es a los ojos de Dios que nos acerquemos a los que están en necesidad. Cuando vio su condición, desnudo y medio muerto, totalmente desvalido, se compadeció de él. Se identificó con su condición, le produce profunda pena y desea ayudarle.
  • Acción concreta: se bajó de su auto, limpió y vendó sus heridas, lo montó en su auto, lo llevó al hotel más cercano y cuidó de él. ¿No es esto similar a lo que Jesús hizo y continúa haciendo con nosotros? El estándar de Dios es alto como los cielos. Cuánto tiempo estuvo a su cuidado, no se precisa. Sin embargo, cuando tuvo que partir, dejó una cantidad de dinero al encargado del hotel, para cubrir los gastos de su cuidado por el tiempo que tomara su recuperación estando en el hotel. No solo esto, dijo al encargado, no escatimes ningún gasto con tal de que se recupere bien. Anótalo a mi cuenta y cuando yo regrese te lo pagaré. El samaritano era un hombre de palabra y confiable. Recuerde el caso de Pablo, Onésimo y Filemón. Pablo dice a Filemón, “Si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.”

El hombre sin la Biblia actúa como se espera que actúe el que la tiene. ¡Qué pintura tan clara! Se puede ver el contraste; el hecho de que tengamos la Biblia no significa que todo lo que hacemos es correcto, incluso, en ocasiones el que no tiene la Biblia nos da una cátedra de cómo debemos comportarnos. Pintura clara, pero al mismo tiempo trágica. Tan pronto el Maestro termina su relato, imagino que hay un silencio inmenso producto de que la audiencia está sorprendida, incluyendo al especialista en la ley. En este silencio, el Maestro pregunta: ¿Quién de estos tres, te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? A la luz de tu análisis de la situación, determina la respuesta a tu pregunta. El especialista responde, el samaritano que usó misericordia con él.

Jesús le responde: “Ve, y haz tú lo mismo.” A esta técnica hermosa de guiar al estudiante para que él mismo descubra la respuesta a sus preguntas, en el lenguaje moderno, se le conoce como: Diálogo Socrático, Arte de Inquirir o Descubrimiento Dirigido.

Enseñanza Moral PBS

  1. Jesús, cuyos estándares son muy altos, introduce una definición mucho más amplia de lo que significa la palabra prójimo. La palabra latina es proximus – que significa uno que está cerca (geográficamente, mismo grupo familiar, misma congregación, misma nación). Sin embargo, Jesús lo define como un hombre. No importa de donde venga – ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Es portador de la imagen del Dios que nos creó de una misma sangre y por tanto debo amarlo como a mi mismo. Es un mandamiento. Los seres humanos tienen valor aunque no hayan sido redimidos, porque tienen la imagen de Dios.
  2. No tengo que conocerlo para compadecerme y ayudarlo.
  3. Hay que amarlos aunque nos cueste mucho, cueste lo que cueste, como en el caso del Buen Samaritano, amar a su prójimo implicó: exponerse al peligro, cambiar su agenda temporalmente, invertir su dinero, invertir su tiempo y comprometerse a largo plazo.
  4. No esperar nada a cambio de nuestra buena acción.

Si Jesús mandó que amemos a todos los hombres como a nuestro prójimo, entonces, cuán importante es amar especialmente a nuestros hermanos cristianos como a nosotros mismos: teniendo un solo Padre y siendo morada de un mismo Espíritu Santo, podemos entender cuán importante es que todas las personas sean capaces de ver en nosotros un amor observable hacia aquellos con los cuales tenemos unos lazos tan especiales.



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